La agenda de las juventudes en América Latina

OPINIÓN. La mayoría de las luchas por los derechos civiles y sociales, han sido forjadas en todo el mundo, por grandes masas de mujeres, hombres y diversidades que, a edad temprana, marcaron el ritmo a los políticos de turno.

La mayoría de las luchas por los derechos civiles y sociales, han sido forjadas en todo el mundo, por grandes masas de mujeres, hombres y diversidades que, a edad temprana, marcaron el ritmo a los políticos de turno.

América Latina no es la excepción. Las juventudes llevan sus voces a cada rincón de la región exigiendo cambios drásticos a sus gobiernos. En Perú,  las protestas de los estudiantes, cansados de la situación política, social y económica que los sometía llevaron a la renuncia del presidente Manuel Merino.

En Chile, los movimientos estudiantiles impulsaron la redacción de una nueva Constitución Nacional; en Guatemala, se cayeron los presupuestos luego que cientos de jóvenes salieran a las calles a reclamar por la inequidad con que fueron elaborados. Estos “estallidos” se reproducen en toda la región.

Pero, ¿cuáles son las agendas e intereses de las juventudes de Latinoamérica en la actualidad?, determinar esto nos permite reflexionar a futuro, sobre las problemáticas que tienen en los países de la región más privilegiada en recursos pero, al mismo tiempo, una de las más desiguales del globo.

Sin lugar a dudas la agenda es verde, feminista, e inclusiva. Las juventudes están comprometidas con causas relacionadas con el cambio climático y el patrón de consumo desmedido, que afecta la vida útil de los recursos naturales y la fauna en la región. Las campañas “verdes” proliferan día a día, sumando adeptos. Nuestros países comparten fronteras con recursos naturales comunes, de allí que proyectar caminos autosustentables y ecológicos regionales parece ser la clave del próximo siglo.

Reciclaje, veganismo, biocombustibles, compostación o el “cruelty free”; todo se encamina a generar conciencia de la necesidad en cuidar el único planeta, hasta el momento habitable que tenemos.

La agenda de las juventudes, además, es feminista e inclusiva. Los movimientos de mujeres contra el machismo, la violencia de género, los femicidios o la igualdad de derechos han crecido. En el año 2015, organizadas bajo un grupo de periodistas, se dio en Argentina la mayor convocatoria de mujeres reclamando políticas que pusieran fin al número creciente de femicidios; lo mismo ocurrió hace un año cuando el Congreso se puso a la vanguardia regional al sancionar la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Las feministas, se despliegan a los largo de la región bajo consignas comunes, y dan voz a todas aquellas que desde los inicios de nuestras naciones fueron silenciadas, bajo el sistema patriarcal dominante. De aquí, que las juventudes busquen fomentar la paridad de género y obliguen a sus gobiernos a incluirlas en sus gabinetes de decisión y en sus políticas sociales, culturales, educativas y económicas.

Chile, por ejemplo, ha dado un salto cualitativo al incluir a representantes de los movimientos feministas en la asamblea encargada de redactar la nueva constitución nacional. Las juventudes latinoamericanas reconocen la necesidad de incluir la perspectiva de género en cada ámbito.

Las diversidades y colectivos LGTBQ+ también han aumentado su participación. Se reconocieron derechos para estas minorías que habían sido negados durante décadas.

En Argentina, se votó la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans, que insta al Estado nacional a asegurar un piso mínimo de inclusión laboral para este colectivo en todos sus niveles gubernamentales; también se estableció el DNI no binario, cualquier persona puede decidir que categoría de género incluir en su identificación.

En México, estos colectivos se han levantado frente a los crímenes de odio en el país. Allí, luego de Brasil, existe la tasa más alta relacionada a crímenes y discriminación contra estas comunidades.

Las juventudes reclaman y organizan conversatorios y talleres, para fomentar la inclusión de las diversidades no solo sexuales, sino étnicas y religiosas, en todo Latinoamérica.

 Desde los comienzos de nuestra historia el mosaico cultural y social, ha sido diverso; y en la medida en que se sumen aquellos que han sido marginados del entramado social, y pasen a ser sujetos activos en la vida y el desarrollo de nuestros países, se conseguirán ampliar las agendas que las juventudes levantan con orgullo, fuerza y cierto aire de “revancha”. Estas juventudes, nacidas entre los años ’90 y 2000 ponen hoy su empeño en la integración por sobre las diferencias, la cohesión por sobre inequidad, y el respeto como estandarte.


Sobre la autora

Pamela Cintia Lorenzi. Relaciones Internacionales, Universidad de Lanús. 

Diarios Argentinos