La libertad no avanza

En el día 58 de gestión, el Gobierno de Javier Milei vivió su jornada más convulsionada. Mientras en la calle el clima se afiebraba por el drástico aumento del transporte, en Diputados se cayó la Ley de Bases. ¿Cómo sigue la historia?

“Vamos a continuar con nuestro programa con o sin el apoyo de la dirigencia política que destruyó nuestro país”. Desde Israel y luego de llorar en el Muro de los Lamentos (¿presagio de lo que vendría después?), el presidente Javier Milei manifestó su descontento por el traspié que sufrió el oficialismo en Diputados: el proyecto de la Ley de Bases, conocida como ley ómnibus, volverá a ser discutido de cero en las comisiones de Legislación General, Presupuesto y Asuntos Constitucionales tras la seguidilla de derrotas en artículos claves.



El desconcierto en la Libertad Avanza es difícil de asimilar. Un desorientado Guillermo Francos, ministro del Interior y encargado del llevar adelante los acuerdos políticos del Gobierno, desconocía que ahora el proyecto retorna para ser discutido por completo a comisiones. El paso de comedia sucedió durante una entrevista con La Nación +. "La ley en general se aprobó. Solo pasó a comisión el tratamiento en particular", manifestó el funcionario. Pero los periodistas, entre los que se encontraba Eduardo Feinmann, le avisaron que la reglamentación del Congreso contradice su aseveración.

Casi a la par, como para certificar su falta de expertiz en la arena parlamentaria, el jefe del bloque de La Libertad Avanza, Óscar Zago, reconoció que cuando desde el oficialismo solicitaron levantar la sesión ante el rechazo de varios artículos no sabían que el proyecto volvería discutirse en su totalidad"Yo me equivoqué en una entrevista cuando dije lo votamos en general y ya está... cuando se vuelve a comisión se vuelve para atrás absolutamente todo"Luego de la confirmación de su increíble furcio apuntó con dureza contra los gobernadores: “Algunos gobernadores se equivocan al jugar con la sociedad. No son el obligo de la República Argentina. Un gobernador no puede terminar apretando”.

La prepotencia del Gobierno como principal metodo de acción política encontró sus límites en la calurosa jornada de martes y evidenció, una vez más en su corto tiempo de vida, su impericia para generar acuerdos con la oposición, y abre varios y preocupantes interrogantes para el futuro de la gestión. A la luz de los hechos, la amenaza que trascendió del jefe de Estado, enunciada en una reunión de Gabinete, a los mandatarios provinciales de fundirlos si no le votaban a favor no le dio resultados y mucho menos los insultos y memes que replica en sus cuentas oficiales. 

Pese a este panorama desalentador, a priori pareciera que la capacidad de reflexión del presidente para cambiar el rumbo del Gobierno es tan diminuta como su actual volúmen político.  “La casta se puso en contra del cambio que los argentinos votamos en las urnas. Sabemos que no va a ser fácil cambiar un sistema donde los políticos se hicieron ricos a costa de los argentinos que se levantan todos los días a trabajar. Nuestro programa de gobierno fue votado por el 56% de los argentinos y no estamos dispuestos a negociarlo con quienes destruyeron el país”, sentenció Milei apenas se supo el destino de la ley de óminibus.  

Y horas más tarde, entre gallos y medianoche, la cuenta de Oficina de Presidencia, principal canal de comunicación del Gobierno, emitió un mensaje condenatorio para quienes no apoyaron el proyecto. 


La estrategia de diferenciarse de manera ofensiva de la "clase política", con la que tiene que gobernar, lo llevó al oficialismo directo a un lugar no deseado para sus aspiraciones de "refundar" el país.  Lugar del que pareciera no tiene las armas políticas para salir. ¿Será Cristian Ritondo quién tome la posta en Diputados para tomar la senda de un gobierno parlamentario? ¿Se llevará a una consulta popular la suerte la ley ómnibus?

Tarifazo al transporte y caída del consumo

En paralelo, el clima en la calle es cada vez más espeso. "Los argentinos que se levantan todos los días a trabajar", que mencionó el presidente en su tuit sufrieron otro golpe a su bolsillo. A partir de este martes comenzaron a regir los aumentos en el transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) con una suba del 251%.

De esta forma, el boleto mínimo de colectivos pasó de 76,92 a 270 pesos, lo que implica un incremento de más del doble mientras que el de trenes escaló a 130 pesos para las pasajeros con Tarjeta Sube registrada a su nombre. Para quienes no cuenten con el registro, el monto será de 429,30 y 260 pesos, respectivamente, a partir del 1 de abril.

Con esta medida, quienes hagan un tramo de 0 a 3 km en colectivo deben pagar el mínimo de $270; un tramo de 3 a 6 km vale $300,78; el trayecto de 6 a 12 km se abona $323,95; de 12 a 27 km equivale a $347,15; y más de 27 km alcanza los $370,18. En el caso del tren, para todos los ramales, el tramo para la sección 1 es igual a $130; para la sección 2 tiene un valor de $169; y en lo que respecta la sección 3 el boleto se paga $208.

Cortaron la asistencia a pacientes con cáncer y enfermedades crónicas

Una noticia que pasó casi desapercibida en el agitado debate público, es que el secretario de Niñez, Adolescencia y Familia, Pablo de la Torre, también suspendió las acciones de la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (Dadse), programa creado en 2016 por una regulación de 2004, que ayuda a quienes carecen de cobertura de salud con medicamentos oncológicos, enfermedades crónicas discapacitantes y patologías agudas urgentes.

"La Dadse permanecerá momentáneamente cerrada por readecuación en los sistemas y procedimientos", se lee en una hoja impresa en la puerta del organismo, según difundió el medio La Patriada. Ese cartel es consecuencia de una disposición firmada por De la Torre que deja en pausa el programa a cargo de atender casos de urgencia en personas vulnerables.

La Dadse habilita la entrega de subsidios a personas físicas, a efectos de financiar la adquisición de medicamentos, insumos y productos médicos para la realización de prácticas médicas y se focaliza en la población de mayor vulnerabilidad.


El discurso de asunción de Javier Milei de espaldas al Congreso fue una especie de prólogo de las páginas que está escribiendo de su Gobierno, que naufraga entre la virulencia en las redes sociales, la improvisación como rasgo identitario de gestión y el fuerte ajuste a gran parte de la sociedad, menos a la casta que se mantiene indenme -una gran contradicción de lo que fue su discurso de campaña-.

La irracionalidad mesiánica como discurso de campaña llevó a Milei a Casa Rosada, pero en los primeros meses de gestión ese lenguaje no le da buenos réditos para gobernar, ni a él ni a su fuerza política, a esta altura del partido casi inesxistente.


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