La Unión Europea y Rusia, entre la desconfianza y la necesidad

OPINIÓN. La relación de Rusia y la Unión Europea se mantiene en constante cambio desde la cooperación a la desconfianza mutua.


Las relaciones entre Rusia y la Unión Europea han tenido sus altibajos a lo largo de su historia que van desde la cooperación a la desconfianza mutua.


Imagen: Vladimir Sergeev


Las fases de las relaciones

Según Forsberg y Haukkala (2016), se pueden diferenciar seis etapas que aproximadamente coinciden con las presidencias de la Federación de Rusia. Se identifican una fase de optimismo entre 1992 - 1994, una fase turbulenta desde 1994 hasta los 2000, la “promesa de Putin” entre 2000 y 2004, la fase de mutua decepción entre 2004 y 2008, el impulso final para la asociación entre 2008 y 2012 y la ruptura de relaciones desde 2012 al presente.

La primera fase se caracteriza por el contexto geopolítico y social posterior a la caída de la Unión Soviética. El desafío se encontraba en poder lograr una transición ordenada en la era post soviética y para Rusia poder ocupar un lugar en la arquitectura institucional europea. Pero la distribución de poder entre los actores era asimétrica, mientras que la Comunidad Europea consolidaba su integración entre los Estados miembros, Rusia por otra parte debía enfrentar un escenario económico adverso atravesado por la inestabilidad política. Sin embargo, se establecieron algunos mecanismos bilaterales como consultas ministeriales bianuales y comisiones bilaterales. (FORSBERG & HAUKKALA, 2016)

Más allá de estos avances, en la segunda fase se vio afectada por una desaceleración en las relaciones por la situación interna de Rusia tanto a nivel exterior e interior. A su vez, en 1998 la economía rusa sufrió una crisis y, por otra parte, la Unión Europea y Rusia divergían en posiciones respecto a la Guerra en Kosovo en 1999. Sin embargo, el cambio en la presidencia de la Federación de Rusia, con la subida al poder de Vladimir Putin traía una bocanada de aire fresco. Al principio de su presidencia era visto como un partidario de la europeización. Se logró una mayor consolidación de las relaciones lo cual se vio truncado cuando en 2004 la Unión Europea lanzó una política de expansión hacia el este. Como consecuencia, llevó a la cuarta fase caracterizada por la mutua decepción. Rusia sostenía que no era tratado como un igual por la Unión Europea, a su vez, hubo un cambio en las prioridades de la política exterior. Respecto a la Unión Europea comenzaba a sospechar de la trasparencia del gobierno ruso. (FORSBERG & HAUKKALA, 2016)

La quinta fase caracterizada por un ultimo impulso por la asociación que comenzó de manera turbulenta con la guerra entre Rusia y Georgia, la cual culmino con la mediación de la Unión Europea. Sin embargo, con la presidencia de Medvedev se dio un enfoque mas relacionado a la modernización donde se estableció la Asociación para la Modernización (P4M). La noticia de que Putin se postularía al cargo de presidente para las elecciones despertó de nuevo sospechas respecto a la transparencia del gobierno ruso. La última fase de las relaciones comienza con el ascenso de Putin, nuevamente, al Kremlin y la Guerra en Crimea del 2014, que culmino con la imposición de sanciones desde la Unión Europea a Rusia. (FORSBERG & HAUKKALA, 2016)

 

¿Dónde nos encontramos hoy? 

En el mes de febrero Rusia recibió al Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y de Seguridad, Joseph Borrell. Allí, Borrell expresó sus criticas al encarcelamiento de Alexei Nalvani. Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, a cargo de Sergey Lavrov, anunció la expulsión de diplomáticos de Alemania, Polonia y Suecia bajo la acusación de participar en las manifestaciones a favor de Nalvani, por otra parte, Lavrov planteó la posibilidad de romper lazos, en ultima instancia, con la Unión Europea si ésta introduce nuevas sanciones. Según Joseph Borrell las relaciones entre Rusia y la Unión Europea se encuentran en su punto “más bajo”.