Larreta, en su momento más difícil

El jefe de Gobierno porteño sufre las presiones de su partido, una reapertura que podría tener vuelta atrás y la Ciudad como epicentro del coronavirus en el país


Horacio Rodríguez Larreta no atraviesa su mejor momento. Acostumbrado a que las luces no posen sobre la gran Ciudad, desde que comenzó la pandemia del coronavirus la sobreexposición obligada no le sienta bien al jefe de Gobierno porteño. Su distrito se convirtió en el epicentro del coronavirus en la Argentina, sufre la presión del ala más dura del macrismo y su administración fue protagonista de varias polémicas, que incluyen muertes y episodios de corrupción. 


La Ciudad, epicentro del coronavirus

Desde la semana pasada, la Ciudad de Buenos Aires se convirtió en el distrito con mayor número de casos en el país, superando a la Provincia, que desde el inicio de la pandemia había encabezado la lista. 

Según el último informe diario del Ministerio de Salud de la Nación, brindado este lunes, la Ciudad suma 118 fallecidos desde que el virus llegó al país y 3173 casos confirmados (el Gobierno porteño cuenta 2.649 porque separa a los no residentes), por encima de los 2668 que registra la provincia gobernada por Axel Kicillof.

Además, una de las mayores preocupaciones es el número de casos diarios que se reportan desde la semana pasada. En las últimas 24 horas, se confirmaron 147, frente a los 74 de la provincia.


El desborde en las villas

Uno de los factores que explican las negativas cifras de la Ciudad es la cantidad contagios que hubo en las últimas semanas en los barrios vulnerables. Con la confirmación de 113 nuevos casos positivos este domingo, los pacientes diagnosticados con la COVID-19 ascendieron a 972 en las villas porteñas, mientras que se registraron 9 fallecidos, según informó este lunes por la mañana el Gobierno de la ciudad. 

Específicamente, en el Barrio 31 ya fueron testeadas “377 personas” y hasta el momento hay “192 casos positivos”, mientras que en el Barrio 1-11-14 se testearon a “175 personas y 35 de ellas han sido confirmadas”.

Tal como anticipaban los especialistas, las villas representan focos de contagios muy importantes por la dificultad que representa poder cumplir con las medidas de confinamiento y de distanciamiento adecuadamente, dada las condiciones de hacinamiento y, en muchas ocasiones, la falta de servicios básicos e indispensables como el agua. 


Falta de suministros 

Este último domingo se conoció la noticia de la muerte de Ramona Medina, referente del Barrio Padre Mugica (exvilla 31), quien había encabezado los reclamos por el corte del agua, servicio que depende del Gobierno de la Ciudad y que estuvo cortado en pleno brote del Covid-19. 

"Ocho días llevamos sin agua, y nos piden que nos lavemos las manos. Le pregunto al señor Diego Santilli, que dice en televisión que el servicio está funcionando, si vino a nuestras casas a ver nuestra situación. Lo invito a que se quede en mi casa un día y vea el terror, la desesperación de no tener agua. El miedo que tenemos de contagiarnos este virus. ¿Cómo hacemos si no tenemos agua?", preguntaba Ramona en un video difundido el 3 de mayo, mientras abría la canilla de su baño y no salía ni una gota. 

Ramona compartía su vivienda, en condiciones de hacinamiento, con otras siete personas. Además de ella, sus dos hijas (de entre diez y catorce años), una sobrina y dos cuñados también dieron positivo al test de coronavirus


El problema de los geriátricos

Otro de los focos de mayor infección en la Ciudad son los geriátricos. Las cifras impactan. En el último informe, las autoridades del Ministerio de Salud porteño informaron que son 22 las residencias de adultos mayores con casos confirmados, con 170 contagios y 43 personas fallecidas.


Marcha atrás con el permiso de los ancianos

Además de los problemas sanitarios, Larreta recibió duras críticas por algunas de sus medidas. Por ejemplo, cuando intentó implementar a mediados de abril un Permiso de Circulación Obligatorio y Específico que debían tramitar los adultos mayores de 70 años con un llamado al 147 antes de poder salir a la calle.

Las críticas no llegaron solo desde la oposición, sino también de seguidores del macrismo en la Ciudad, que consideraron a la medida como discriminatoria. Finalmente, debió dar marcha atrás y la iniciativa no quedó como obligatoria, sino como un canal para evitar, en la medida de los posible, que los adultos mayores salgan de sus hogares. 


Escándalo por la compra de barbijos

Otros de las cuestiones que golpeó la imagen del jefe de Gobierno porteño fue el escándalo por la contratación de un hotel para aislar preventivamente a las personas llegadas de países con coronavirus y por las compras de barbijos.

Por medio de una resolución, publicada el 8 de abril pasado en el Boletín Oficial de la Ciudad, la Ciudad adquirió 15 mil barbijos marca 3M por $ 45 millones a una empresa llamada Green Salud, del abogado Ignacio Saenz Valiente, integrante del directorio de Clarín. 

Por cada barbijo pagó $ 3 mil, cuando el precio en la distribuidora oficial estaba por debajo de los $1.000. Incluso, se conoció luego de que las mascarillas estaban vencidas. 

También se sumó a esto la contratación directa de un hotel que administra una empresa de la cual es vicepresidenta la media hermana del jefe de gobierno porteño, Ximena Vallarino Alfaro Diaz Alberdi; y el pago por adelantado de 170 millones de pesos por 5 millones de barbijos que nunca les fueron entregados.

Por los dos primeros escándalos presentaron sus renuncias Nicolás Montovio y Gonzalo Robredo. El primero, que estaba a cargo de la Subsecretaría de Administración del Sistema de Salud, era el responsable de la compra de los tapabocas. El segundo, por su parte, presidía el Ente de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y estaba vinculado al alquiler de los establecimientos hoteleros.


Las internas en Juntos por el Cambio

Con Mauricio Macri y María Eugenia Vidal apartados de la escena política, Larreta se posiciona hoy como la figura más importante de la oposición en este contexto atravesado por la crisis mundial del coronavirus. Sin embargo, esto le trae problemas al interior de su espacio político. 

Tal como reconoció Patricia Bullrich, presidenta del PRO, Juntos por el Cambio vive internas por cómo se maneja la crisis de la pandemia. Ella, junto a Alfredo Cornejo, Miguel Ángel Pichetto y el bloque de diputados de la alianza opositora, son partidarios de adoptar una línea dura contra el Gobierno nacional, y ven con desconfianza la buena relación del jefe de Gobierno porteño con Alberto Fernández.  


Presiones, reapertura y posible vuelta atrás

Quizás presionado por buena parte del macrismo, que no coincide con un aislamiento social preventivo y obligatorio duro y pide reabrir la economía (el propio Macri dio muestras de esa postura varias veces), el Jefe de Gobierno decidió la semana pasada iniciar un proceso de flexibilización gradual de la cuarentena, permitiendo el regreso de varias actividades no "esenciales".

La medida despertó críticas de algunos intendentes y del Ejecutivo bonaerense, pues consideran que esta reapertura llega en el peor momento, con un aumento en el número de casos diarios y a pocas semanas de lo que se estima será el pico de contagios.  

Por eso, crecen las versiones, que emanan del propio gobierno proteño, de que habrá una vuelta atrás y se encurecerá nuevamente la cuarentena: "Tenemos por delante una curva que va a evolucionar en la Ciudad y seguramente en el AMBA. En algún momento esta etapa tan exitosa de aplanamiento de la curva tomará una aceleración y aumentarán los casos cotidianos. Estimamos que eso va a ocurrir para fines de mayo y principios de junio. En ese momento vamos a tener que discutir medidas de distanciamiento físico más restrictivas", anticipó este lunes el ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós.

Frente a esto, parece posible que surjan críticas de ambos lados: desde la oposición por haber realizado una reapertura para luego volver atrás; y desde el propio macrismo duro, donde ven el eventual regreso a una cuarentena más dura como ceder ante el oficialismo. 

Larreta se encuentra así en una encrucijada. El trabajar de forma mancomunada con Fernández despierta cierta simpatía por él en sectores del peronismo. Hasta Máximo Kirchner le brindo su apoyo público: "Para aquellos que le dicen que tiene que abrir, cuenta con nosotros para aguantar esa presión". Sin embargo, sabe que es territorio ajeno y que difícilmente obtendrá el apoyo electoral masivo en esa franja del electorado. Y, por el otro lado, su buena relación con el Gobierno nacional despierta ciertos recelos en los sectores opositores más duros.  

Desde las filas del larretismo, no obstante, la mirada es diferente. Piensan que con la actual crisis abierta por la pandemina, y la buena imagen que ostenta Alberto Fernández ante la opinión pública, no es momento para mostrarse crítico de la gestión del gobierno nacional. "La gente pide colaboración y mucha mesura. Ya llegará el momento de diferenciarnos", señalan funcionarios cercanos a Larreta. Y recuerdan un dato: "desde la reforma constitucional que nos dio autonomía, los porteños no paramos de meter presidentes: De la Rúa, Macri, Alberto. El próximo será Horacio", sostienen, a pesar de todo, con convencido optimismo. 


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