Las Grandes Potencias, patentes y vacunas

Hace tan solo unos días, el presidente de los Estados Unidos Joe Biden, anunció que expresa su apoyo a un levantamiento temporal de las patentes sobre vacunas.

Esto ha caído con mucha sorpresa, alegría y preocupación a varias partes involucradas. Diferentes jefes de Estado y Gobierno han respondido a favor o en contra de esta idea, y algunos en el sector privado no se quedaron muy tranquilos con esta propuesta.

Para algunos esto se vio como un gran gesto del líder estadounidense en defensa y apoyo de la salud pública. Otros lo ven como un acto de fe para que la normalidad regrese lo más rápido posible y para algunos más significa una situación que puede ser perjudicial para la salud de las personas.


¿Qué significa el levantamiento de patentes?

Para explicarlo fácilmente, los medicamentos y otras invenciones están cubiertos por patentes que brindan protección legal contra la copia, y las vacunas no son una excepción. Por esa misma razón, las patentes otorgan a los fabricantes los derechos sobre sus descubrimientos, así como los medios para ganar más dinero con ellos, lo que constituye un incentivo para fomentar la innovación.

En teoría la competencia permite el perfeccionamiento del producto y el más refinado sería el mayor beneficiado. Pero actualmente estamos en una situación de crisis extrema donde todas las reglas no juegan según la teoría y el mundo se ve en peligro.

Diferentes naciones en desarrollo como la India y Sudáfrica propusieron a la Organización Mundial del Comercio (OMC) que las patentes sobre vacunas y otros artículos relacionados con Covid deberían ser suspendidas. Ambas argumentaron que, dada la naturaleza extrema de la pandemia, el mismo remedio que permite salvar vidas debería estar ampliamente disponible para que otros fabricantes puedan producirlos localmente para aumentar la producción de vacunas a nivel mundial.


¿Quién está en contra?

Las propuestas fueron recibidas con grandes críticas inmediatas de las compañías farmacéuticas y las naciones occidentales, incluida la Unión Europea, el Reino Unido y Alemania.

Algunos argumentan que liberalizar la patente y permitir que productores locales la produzcan bajaría la calidad de la vacuna y mucha más gente podría verse perjudicada. Esto necesariamente no es una cuestión de dinero, porque hay vacunas que son ofrecidas al costo, como lo es el caso de AstraZeneca.

El argumento clave de los productores de vacunas y sus países de origen es que la renuncia a las patentes por sí sola no resolvería mucho. Sería, dicen, como entregar una receta sin los ingredientes ni las instrucciones. La patente cubre la esencia del proyecto, pero no el proceso de producción en sí. Esto es lo crucial en el debate, como producir las vacunas eficientemente.

Las vacunas como Pfizer y Moderna son una nueva generación y tipo de vacuna que solo un pequeño número de personas sabe cómo producirlas. Además de que conseguir los productos, y que sean de calidad es bastante complicado en la actualidad.  

Para Alemania específicamente, el gobierno dijo que "la protección de la propiedad intelectual es una fuente de innovación y debe seguir siéndolo". Por esa misma razón no apoya la medida, junto con el Reino Unido, el ex Presidente Donald Trump y el filántropo Bill Gates. La mayoría responde a cuestión de calidad en la producción, no de patentes, como es el caso alemán.

La Presidente de la Comisión Europea, Úrsula von der Layen comentó que esta dispuesta a discutir el tema de las patentes y su reducción, pero hace tan solo unas semanas había dicho que estaba en contra de la liberalización de las patentes al New York Times.


¿Quién está a favor?

Varios presidentes como los de Rusia, Francia e Italia se mostraron a favor de la medida y la relajación de las patentes. Hasta el mismo Papa Francisco apoyó la quita de patentes de las vacunas.

Ellos argumentan que esto bajaría los costos y aumentaría tanto la demandada como la oferta. Aunque la demanda implica la totalidad de la población del planeta. Macron, el presidente francés, argumentó que aumentar las exportaciones y la producción era la mejor manera de resolver la crisis. Él incluso dijo que: "La clave para producir vacunas más rápidamente para todos los países pobres o países intermedios es producir más".

Hasta entonces se sabe que la Unión Europea se encuentra dividía en su posición y en esta semana se van a reunir en Portugal para definir qué posición tomar. Por lo tanto, vemos una Europa dividida, y una situación en donde los países más ricos y poderosos deciden  como continuar la batalla contra la enfermedad, teniendo poca consideración por los países pobres, débiles o más afectados.


¿Cuáles son los resultados posibles?

Hasta que la Organización Mundial del Comercio no se decidan la situación no va a cambiar y esta situación va a continuar. Este intento de desregular las patentes tiene que pasar por un proceso de votación en la misma organización, aprobarse y recién ahí habría un puntapié para cambiar la realidad.

Las mismas potencias se ven enfrentadas y en lados opuestos sobre cómo mejorar y agrandar la producción de vacunas que tienen que ayudar a la humanidad a volver a la normalidad.

De nuevo vemos el fallo del multilateralismo y de una respuesta adecuada y coordinada entre los países para enfrentar la crisis. Desde que está situación inició, la cooperación ha sido muy mal administrada y en la mayoría de los casos hubo respuestas unilaterales ante el gran desafío de la pandemia.

También las distintas miradas sobre cómo enfrentar la situación ha creado eventos y situaciones para los más desafortunados. Tanto Brasil como la India están siendo arrastradas ante una situación límite en donde sus gobernantes se ven incapaces de dar una respuesta o ignoran la situación casi en su totalidad.

A menos que no haya una respuesta conjunta siempre habrá lugares que estarán siendo asolados y las olas no pararán de crearse.

Diarios Argentinos