Las sorpresas de Larreta en su Presupuesto no cayeron bien

Mientras JxC se opone al Aporte Solidario Extraordinario, la administración porteña presentó su proyecto con dos "novedades" impositivas que desataron las críticas de diferentes sectores relacionados a la actividad económica.

Pese a que Juntos por el Cambio se opone con énfasis al impuesto a las grandes fortunas que impulsa el Ejecutivo Nacional y que tuvo media sanción en la Cámara de Diputados, la administración de la Ciudad de Buenos Aires, que conduce Horacio Rodríguez Larreta, presentó la semana pasada el Presupuesto 2021 con dos sorpresas que contradicen los principios que defienden por otro lado: el proyecto contempla nuevos impuestos a las operaciones financieras con Leliqs y a los gastos con tarjetas de crédito. Además plantea una reducción del gastó público.

Anticipándose a las críticas que se vendrían luego, desde la alcaldía porteña sostuvieron que se trata de “un presupuesto de contingencia y con medidas transitorias” que se encuadran en un plan diseñado para equilibrar las cuentas que estaban planificadas previamente a la decisión del Gobierno nacional de redirigir un porcentaje de la Coparticipación que percibía la Ciudad. El proyecto desató las críticas de la oposición y de sectores relacionados a la actividad económica. 

La suma de impuestos y ajuste del gasto

  • Se implementará el impuesto a los Sellos a las tarjetas de crédito. El nuevo gravamen del 1,2% se aplicará directamente sobre el total del resumen.
  • Se eliminarán las exenciones de Ingresos Brutos a la compra de Leliqs y a las operaciones de pase entre entidades financieras.

"Las dos medidas, que ya se están implementando en otras provincias, impactan en el sector financiero de la Ciudad, uno de los menos afectados por la pandemia", argumentó el titular del Ministerio de Hacienda de la Ciudad, Martín Mura.

En ese sentido, el funcionario porteño explicó que ante la rebaja de $52 mil millones, por la reasignación de fondos que generó la disputa con con Nación, se compensará con reducción del gasto por un lado y aumento de recursos por otro, es decir gravámenes.

Por este motivo, el Gobierno decidió suspender y/ ralentizar obras, planes y proyectos, pasar a un mantenimiento mínimo y esencial del espacio público y revisar los grandes contratos y servicios que brinda la Ciudad.

Las críticas

El diputado del Frente de Todos Santiago Roberto sostuvo que el impuesto al sello “claramente desincentiva el consumo que le pega de lleno a la clase media”. Agregó además que es “muy paradigmático cómo defienden cuando le tocan el bolsillo a las grandes fortunas y cuando inventan impuestos para las clases medias no tienen ese mismo énfasis”.

"Es una locura que quieran ponerle un impuesto a las tarjetas de crédito en la Ciudad", expresó por su lado, el diputado de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente de Todos, Leandro Santoro y apuntó muy puntualmente al jefe de Gobierno porteño: "Larreta nos tiene acostumbrados al cinismo y la picardía, quieren poner otro impuesto con la excusa de que les quitaron coparticipación".

En esa misma línea se manifestaron las cámaras que nuclean a las pymes al asegurar que el nuevo impuesto que instaurará la Ciudad de Buenos Aires se trata de un “golpe al consumo”, y que empeorará el contexto recesivo, cuando “lo que se debería buscar es impulsar las ventas”. Además, aseguran que “atentará contra la bancarización”, lo que contribuirá a que la economía no corrija los vicios de informalidad que padece,

En tanto, el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), Gerardo Díaz Beltrán, calificó la medida como “insólita”. Advirtió, además que “quieren estimular la economía agobiando al que la pone en marcha. En lugar de generar más incentivos para movilizar las ventas y la actividad productiva, le pegamos al cliente”.

A su vez, el empresario textil Damián Regalini advirtió: “Es un fenómeno cercano a la esquizofrenia que Juntos por el Cambio suba los impuestos, y al mismo tiempo hable de la problemática de la suba de impuestos y de cuánto esto atenta contra las inversiones”. A través de sus redes sociales, agregó: “Los impuestos que pone Larreta para las pymes y los consumidores de la Ciudad gozan de impunidad mediática”.

Otra voz que expresó su disconformidad fue la del vicepresidente de Apyme, Julián Moreno, quién manifestó que "los impuestos deberían gravar otras cuestiones, como los grandes patrimonios o las transacciones financieras especulativas".

"En un país como la Argentina donde el consumo representa las dos terceras partes del producto, no podemos darnos el lujo de gravarlo con un impuesto cuando lo necesitamos como motor de la recuperación económica pospandemia", consideró Moreno.


En un documento que entregó junto al proyecto, el Ejecutivo porteño ratificó el argumento enunciado por sus funcionarios: el incremento impositivo implementado se debe a la pérdida que le significó la quita del 1,5% de los fondos coparticipables que decretó el presidente Alberto Fernández. "Mientras la Justicia no se expida sobre la inconstitucionalidad del decreto, el Gobierno de la Ciudad se ve forzado a implementar un Programa de Ajuste Transitorio, en el marco de este presupuesto de contingencia", señalaron en el escrito. Sin embargo, esta justificación no logró acallar las críticas ni tapar las contradicciones del principal espacio opositor. La semana pasada, salvó dos diputados del radicalismo jujeño, todo el interbloque de Juntos por el Cambio votó en contra del impuesto a las grandes fortunas.

Diarios Argentinos