Llegó el cisne negro

Su victoria desbordó lo territorial y abarcó 17 distritos sobre 24, en términos de derecha institucionalizada, fue más un voto castigo a la gestión.


Apareció el cisne negro finalmente; con la sorpresa de la fuerte caída del Frente; entre la legislativas del ´17 y el ´21 perdió unos 2.945.000 de votos y eso favoreció la consagración de Juntos, que no mantuvo el caudal de votos de la gran elección del ´17. Pero, igual lo coloca con ventajas para la elección de noviembre.  Su victoria desbordó lo territorial y abarcó 17 distritos sobre 24.

La unidad que había sido el dispositivo victorioso del panperonismo fue desplazado por los electores al votar a Juntos, a pesar de su internismo exacerbado. La decisión dominante fue testimoniar su rechazo al gobierno, en mayor medida que la identificación de un conjunto de temas programáticos.

¿Fue un voto a la derecha como se dice? Para nosotros no, en términos de derecha institucionalizada, fue mucho más un voto castigo a la gestión. Sí, las consecuencias del voto son aprovechadas por la derecha que va recuperando espacios de poder que lo colocan con ventajas para noviembre y dando un paso firme hacia el 2023.  

Algunos esperaban que el cisne negro viniera de la nueva derecha o del peronismo de Randazzo. Espert no tuvo una buena performance, pero el desempeño de Milei fue satisfactorio,  aunque creemos que estamos frente a un fenómeno temporario y no a una construcción política duradera. Randazzo repitió su magro desempeño del 2019 y se abren interrogantes sobre su continuidad en la política. Los terceros países, la vía del medio, las terceras posiciones no corresponden por ahora a la textura de la política profesional argentina.

Cada coalición cobija sus diferencias: el kichnerismo es la izquierda del peronismo clásico y le resta votos a la autodenominada izquierda. En la coalición opositora de centro derecha se agrupan los halcones y las palomas, los más ortodoxos y los heterodoxos en materia económica.  La bipolaridad entre centro izquierda y centro derecha como aspiraba Néstor Kirchner se está consolidando y establecen la arquitectura partidocrática. 

El Frente mantuvo su voto duro nacional de alrededor del 30% de los cuales CFK es la mayor accionista . Pero, además de que la gestión focalizada directamente en el Presidente, no hay duda que las esquirlas de la derrota también alcanzaron a la Vicepresidenta al perder en el territorio en que ella con la presencia de Máximo y el gobernador despliegan su geopolítica del conurbano.  Son unas de las alternativas a futuro del poder en el país, que reúne a los K con el massismo. Pero claro el resultado electoral obliga a repensar la viabilidad de los proyectos hacia el futuro.

La coalición pensada como paso táctico de CFK y eficaz operación de AF, trataba como propósito alcanzar el poder, sin definir el objetivo estratégico, y permaneciera depositado en el imaginario del peronismo y progresismo alimentados por los gestos de la pareja gobernante y con el pragmatismo de una acotada dirigencia.   Es cierto, que la amenaza económica deja poco margen de espacios para moverse, y los gobiernos se ajustan a recetas poco flexibles.

En este examen de las legislativas la unidad peronista defeccionó del perfil de invencibilidad, y esto explica que las oscilaciones del péndulo castigan a unos y premian a otros simultáneamente.  El voto castigo impidió la reelección de Macri, y ahora ataca al gobierno de AF.  No se observa ningún cambio ideológico de una sociedad que cuando se le pregunta por ello se ubica en el centro.

En el principal distrito electoral la primacía histórica del peronismo en La Matanza, el distrito de la primera sección electoral, en que el predominio del Frente alcanzó a 45,4% mientras Juntos logró el 24%. Esto no evitó una significativa caída del voto al Frente en la provincia, siendo superado por Juntos como ocurrió en el resto de los distritos de la primera sección electoral que tuvo incidencia en el promedio final de cinco puntos de diferencia en contra del oficialismo. 

También en la tercera; la coalición oficialista se impuso a Juntos con el 42,65% a 32%. Pero, en todas partes la distancia a favor del peronismo respecto a la coalición opositora comparando mediciones anteriores se achicaron, y sobre todo si se comparan caudales obtenidos entre la presidencial del ´19 y el ´21.

Cuando se analiza la gestión no puede dejar de mencionarse las condiciones particulares que se vivieron a partir de la pandemia en marzo del 2020. La lucha contra el virus, las cuarentenas prolongadas, la situación socioeconómica, la deuda heredada son condicionantes de la navegación.  Con el agregado que en la alianza oficialista, el capitán no es un jefe político, ni lo quiere ser, y además mantiene un estilo mundano en el ejercicio del poder que lo acerca a la gente y lo aleja del poder. La sociedad espera autoridad, mucho más en condiciones de emergencia. Y la situación induce a que sobresalga la ejemplaridad, la coherencia, el valor de los hechos para conducir la recuperación.    

Transitar por el “sangre, sudor y lágrimas” que se anida en el ciudadano de a pie, requiere transmitir mayor identificación con los hombres y mujeres del país. Si hay privaciones en la mayoría de la población por la incertidumbre sanitaria, económica y social no es adecuado el mensaje de que salimos cuando todavía estamos.

Ahora, vamos hacia las elecciones generales de noviembre, en que el Frente tratará de recuperar algo de lo perdido, sobre todo la diferencia en Bs.As. no es imposible de revertir. Es cierto no es imposible, pero es difícil.

El cisne negro inesperado, sorpresivo fue el rotundo resultado electoral que plantea un punto de inflexión en la relación de fuerzas políticas, un reacomodamiento del poder territorial y en el gobierno.


  


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