Los alfiles educativos del ajedrez electoral

JxC juega de blancas y utilizó la apertura del gambito de la judicialización por la presencialidad. Ahora el jaque de las “Evaluaciones Aprender” como estrategia de medio juego.

Desde el inicio del año electoral, Juntos por el Cambio eligió la bandera de la educación como caballito de batalla de campaña. Su primer movimiento fue extremar la presencialidad a toda costa y ahora continúan con la defensa de la implementación de las pruebas Aprender junto a la reivindicación de la UNICABA.

Las “Evaluaciones Aprender” se pusieron en funcionamiento por primera vez en nuestro país por el Gobierno de Macri en el 2016. Fueron tomadas en todos los sextos grado, algunos de tercero y en los últimos años de la secundaria hasta el 2019. El año pasado, se decidió postergar su implementación debido al contexto sanitario y este año, Trotta explicó que “Sin presencialidad plena no se puede metodológicamente realizar una prueba que es simultánea en todo el país”, quedando en principio pospuesta para el año próximo. Esto estalló en una serie de críticas por parte Macri, Acuña, Larreta, y demás funcionarios que en estos días están analizando el cierre de listas de su propio partido ¿por qué les enfurece tanto que se postergue un año más un instrumento censal? Que, dicho y sea de paso, en sus años de vigencia tuvo como ilógico resultado el achicamiento del presupuesto educativo.

En la educación Neoliberal, si los aprendizajes no se visten de gráfico de barras, no existen. Si no pueden cuantificarse y funcionar como datos estadísticos y empíricos que puedan ser leídos como indicadores de referencia para tomar decisiones políticas y económicas, no existen. Quizás por eso la gran preocupación del senador Cobos ante la suspensión de las pruebas Aprender.  ¿Cómo se dejará constancia del supuesto fracaso que trajo la virtualidad? ¿cómo quedará manifiesta la supuesta crisis de calidad que afronta el sistema educativo y de la que JxC se quiere hacer cargo para redireccionar su destino?

Ese será el nuevo fantasma que echarán a rodar: “suspendieron las evaluaciones para ocultar el bochorno de la virtualidad que tanto defendieron”. En palabras del senador mendocino “la pandemia puso al sistema educativo en jaque y la ineficacia en las respuestas del Ministro de Educación ha sido una constante. Necesitamos urgente un diagnóstico cualitativo de la calidad educativa para dar respuestas concretas y corregir el rumbo. En lugar de eso, se suspenden las pruebas Aprender para no poner en evidencia los resultados reales alcanzados con la virtualidad.” Muchos autoconvocadxs quieren poner voz en un asunto del poco saben pero del que mucho se opina. ¿Qué sabe un ingeniero acerca de la educación? ¿por qué se autorizan determinadas voces en el campo de lo educativo? ¿se le dio la voz a lxs docentes para saber qué opinan de esta decisión?

La voz de lxs docentes no es una voz socialmente autorizada para expedirse acerca de las políticas educativas, de hecho, no se lxs suele comprender como interlocutores de éstas y lo peor es que generalmente hablan profesionales de otros rubros. Sin ir más lejos la Ministra Acuña no está formada en el área de Educación, tampoco Esteban Bullrich ex ministro de Educación Nacional ¿Se imaginan un ministro de salud que no sea médico o una ministra de justicia que no sea abogada? Esto ocurre precisamente porque se pierde de vista, en este caso, que la educación y en efecto el aprendizaje es un derecho social que le pertenece a les niñes y adolescentes. Ahora bien, si los aprendizajes se vuelven indicadores, porcentajes y estadísticas ahí sí se vuelven materia de los economistas, administradores, licenciados en marketing. “No les hablo como ministro de Educación, les hablo como gerente de Recursos Humanos” Decía E. Bullrich en el 2016 en una conferencia de la UIA.

“Calidad, eficiencia, eficacia, resultados, impacto, rendimiento” ésta es la semántica empresarial que se utiliza para referirse al sistema educativo. Resulta curioso porque así como Cobos resalta una constante por parte de Trotta, ellxs también plantean una constante: el discurso y el reclamo para referirse al panorama educativo es siempre el mismo. La virtualidad y la suspensión de las pruebas Aprender son la excusa coyuntural para traer a colación el leit motiv de los aprendizajes. Basta mirar el informe que hizo JxC en el 2015 acerca de la Educación en el documento “El estado del Estado. Diagnóstico de la administración pública en diciembre 2015”  “En diciembre de 2015, la educación pública tenía severos problemas de calidad y no lograba garantizar la inclusión y la igualdad de oportunidades. Las mejoras presupuestarias de los primeros años de la gestión anterior no se veían reflejadas en una escuela que garantizara los aprendizajes fundamentales para el desarrollo integral de todos los niños y jóvenes del país.”. 

Otra vez la escuela con problemas de calidad, otra vez el mantra de los aprendizajes. Por eso podemos entender la receta que se repite: evaluaciones estandarizadas para construir indicadores que legitimen la drástica transformación en materia educativa y las políticas de ajuste. Por eso, en definitiva, este conflicto no se trata de pensar si evaluaciones estandarizadas sí o evaluaciones estandarizadas no. (Distinto es cuando las pruebas son confeccionadas por grupos económicos extranjeros) El eje central es lo que se hace con esos resultados. Una vía es la construcción de una estadística que permita revisar determinadas políticas de estado con el objetivo de fortalecer el carácter democrático de la escuela y en todo caso asociar la calidad con la garantización del derecho social de la educación. La otra vía es tomar las evaluaciones estandarizadas como el único eje articulador de las políticas de estado para mejorar la productividad y así fomentar la mercantilización de la educación. O bien, en palabras fáciles, que el escenario esté tierno, por ejemplo, para importar plataformas educativas creadas por grupos económicos extranjeros para que cualquiera de nuestrxs pibxs pueda sumar como un finlandés y pensar como coreano. Pero insisto son aprendizajes posibles para cualquiera no para todes.


Sobre el autor: Nicolás Levit - Profesor de Educación Primaria.

Docente del programa Socioeducativo -  "Programa de Reorganización de las Trayectorias Escolares de los alumnos con sobreedad en el nivel primario” (CABA).

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