Los destiempos de Macri y de Juntos por el Cambio

Desde que dejó el Gobierno el expresidente apostó a la radicalización de su discurso pese a que a líderes que optaron por la misma opción no les resultó redituable. En esa misma sintonía, su espacio emitió un comunicado "antirestricciones" a contramano de las medidas que se vienen tomando en la región.

La estrategia de Mauricio Macri y de Juntos por el Cambio parece escindirse del contexto que la rodea. Mientras que el expresidente apostó por la radicalización de su discurso pese a que a líderes de la extrema derecha que optaron por la misma opción no les resultó para nada redituable, en términos de apoyo popular y/o de gestión, su espacio político emitió ayer un comunicado "antirestricciones" a contramano de las medidas que se vienen tomando en toda la región para frenar la segunda ola del coronavirus.

Los destiempos de Macri

“El kirchnerismo es la expresión final de populismo en Argentina", lanzó el fundador del PRO hace unas semanas en la presentación de su libro "Primer Tiempo". Desde que terminaron sus días en Casa Rosada, Macri eligió como único estratagema augurar el fin de su contrincante político y cerrar casi por completo los caminos del diálogo. Claro que tuvo como aliada a Patricia Bullrich, que cuando el exmandatario eligió el bajo perfil oficio como vocera infalible y ahora que su jefe volvió a la escena pública se corrió hacia sus aspiraciones electorales de medio término. 

Lo llamativo del camino transitado por expresidente es que parece no haber tomado como espejo lo que le sucedió a sus viejos aliados políticos. Las experiencias de Donald Trump y de Jair Bolsonaro no parecen ni por asomo una garantía de éxito en la actual coyuntura que atraviesa la región y el mundo. El fracaso magnate republicano es sus aspiraciones de reelección fue estruendoso, su derrota a manos de Joe Biden marcó el fin de una gestión signada por la virulencia en el plano discursivo y por el racismo y la violencia en el plano de la acción. Lo del mandatario brasileño no parece ser muy distinto: la subestimación al coronavirus que hizo desde un principio desembocó en un colapso sanitario que hace tambalear su Gobierno.  

Claro que no es la primera vez que Macri padece este tipo de "destiempos". En la última parte de su mandato, el exjefe de Estado insistió en llevar adelante tratados de libre comercio porque presuntamente aliviarían la machada economía que dejaba su Gobierno. Durante un acto por el Día Internacional de las Pymes, en julio del 2019, con bombos y platillos enfatizó que al país se le abría una "oportunidad histórica" con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y fue más allá también: anunció que Cancillería, que en aquel tiempo comandaba Jorge Faurie, se encontraba trabajando en sendos pactos de similares características con Estados Unidos y con Brasil. "La demanda de nuestros productos se va a multiplicar y tenemos que prepararnos para producir más. Al mundo le interesa relacionarse con nosotros", celebró un optimista Macri. 

Sin embargo el final de la historia es conocida, el acuerdo Mercosur-Unión Europea tuvo más de show que de consecuencias efectivas para nuestro territorio y los acuerdo que el expresidente anticipó no llegaron a buen puerte por detalle no menor: mientras que Macri quería "abrirse al mundo", el mundo se cerraba e implementaba políticas proteccionistas. 




Los destiempos de Juntos por el Cambio

"Criticar algo que no va a suceder", esa parece ser la premisa del comunicado que emitieron este martes los referentes de Juntos por el Cambio, quienes salieron a manifestar su rechazo a la presunta estrategia elegida por el Gobierno nacional para hacerle frente a la segunda ola del coronavirus antes de que se emita el Decreto de Necesidad y Urgencia. 

En el documento que difundieron tras el encuentro que llevaron adelante en el barrio porteño de Palermo, los dirigentes opositores se opusieron (de antemano) a una cuarentena estricta y a, entre otros cuestiones, la suspensión de las clases. Resulta difícil encontrar un halo de coherencia en esta declaración pública debido a que las restricciones mencionadas no forman parte de las disposiciones que el Gobierno nacional va implementar. Durante las charlas que Santiago Cafiero mantuvo con sus pares de Nación y Ciudad en Casa Rosada esta semana se concensuó que se solamente se impondrían restricciones nocturnas y mayores controles en el transporte público. No obstante, en el macrismo nuevamente se impuso el "ala dura" y eligieron salir a oponerse por oponerse. A esta altura de más está decir que la parte de la carta en donde irían las "propuestas" que hace el espacio a la lucha contra el virus "quedó en blanco". ¿Qué opinión tiene Larreta al respecto, cuando su ministro de Salud reconoció que las próximas semanas van a ser críticas? ¿Por qué Cornejo firmó el comunicado siendo que su provincia ya impuso restricciones?

Además, para sumarle otro "destiempo" a la coalición opositora habría que agregarle el contexto regional. En Chile, Sebastián Piñera endureció las medidas sanitarias ante el colapso sanitario que sufre su país, claro tomó esa postura gracias a una oposición más constructiva que le permite llegar a este tipo de consensos, y en Uruguay, el hasta hace poco "bien ponderado" Luis Lacalle Pou dispuso por tiempo indefinido la suspensión de las clases presenciales. ¿En qué lugar queda la postura de Juntos por el Cambio entonces? ¿No era el kirchnerismo el que se cerraba al mundo?


Lejos de las consignas "dialoguistas" que los llevaron al poder (pero que no terminaron cumpliendo durante su gestión), Macri y su espacio político se encierran en su propio juego: mantenerse en la escena pública como una oposición que elige destruir antes que construir. Ni la pandemia ni el fracaso de sus aliados que llevaron adelante la misma receta son suficientes para frenen sus aspiraciones de radicalización. 


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