No hay dos sin tres: Brasil, Argentina y Vaca Muerta

OPINIÓN. La semana pasada, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro reveló que se encuentra negociando con Argentina la posibilidad de importar gas de Vaca Muerta, dándole a las relaciones bilaterales un nuevo impulso.


Desde que Alberto Fernandez asumió la presidencia ha realizado varias visitas oficiales, antes y después del Covid-19, recorrió desde el viejo continente hasta los países mas próximos en América Latina, aun así hay un país que extrañamente nunca ha visitado desde que es presidente de la república: Brasil.

¿Por qué digo extrañamente? Por el peso e importancia del país vecino en América Latina, por la historia compartida entre ambos países y porque Brasil es nuestro principal socio comercial. Pero en realidad, nada tiene de extraño, las ideologías políticas de ambos presidentes van en sentido contrario y no logran aunar intereses compartidos… hasta hace poco.

Recientemente Bloomberg publicó un artículo en el que sostiene que Bolsonaro se encuentra inquieto ante la inflación en Brasil, especialmente por el aumento tanto del combustible como del gas lo que estaría bajando su popularidad (entre otros factores) de cara a las elecciones el próximo año.

Tal es esa inquietud que el presidente del país verde amarelo se encuentra considerando importar gas de Argentina para abaratar su precio. Se podría decir que el plano de la consideración ya ha sido superado y se ha trasladado al escenario de negociaciones, tal como afirmo Bolsonaro en su vivo semanal “Estamos en negociaciones con Argentina por el gas de Vaca Muerta. Algún día va a pasar, no es fácil importar gas se necesitan de gasoductos”.

Sin dudas, esa frase del vivo comenzó a publicarse en todos los diarios y portales. ¿Qué significa el anuncio de estas negociaciones? ¿Cuál es su impacto? La declaración genera expectativas positivas en ambos países: por un lado, Brasil podría comenzar a obtener un gas mucho mas barato y Argentina puede ganarse un mercado gigante como el brasilero, lo que a su vez también podría decantar en nuevos intereses e inversiones en la formación sedimentaria ubicada principalmente en la provincia de Neuquén, mejor conocida como Vaca Muerta.

Si bien esta noticia parece novedosa, políticamente las intenciones están presentes de hace rato. Por un lado, Brasil, siguiendo a Nicolas Deza, periodista de econojournal, en el año 2019 hizo público su programa “Nuevo mercado de gas” que promociona un mercado abierto, dinámico y competitivo con el fin de generar presión a la baja sobre el precio. La iniciativa más concreta de este programa se expresó en la nueva Ley del gas la cual: apunta a abrir el mercado a la importación y desconcentrarlo desregulando el monopolio de Petrobras con el fin de generar baja en los precios y crecimiento del consumo interno. Por el otro lado, el embajador de Argentina en Brasil, Daniel Scioli desde el año pasado que mantiene reuniones tanto con Bolsonaro como con su Ministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque, proponiendo la construcción del gasoducto dando los primeros pasos para lo que algunos ya llaman “integración energética”. Scioli sentenció en el diario brasileño Valor Económico “es nuestro gran proyecto binacional. Brasil precisa de gas y nosotros precisamos de mercados y de inversiones.”

¿Cuál es el proyecto del que se está hablando? La propuesta trata de un gasoducto que enlace el territorio argentino desde las reservas de shale gas en Neuquén hasta la frontera con Brasil en Paso de los Libres y desde allí hasta Porto Alegre, el recorrido conforma un total de 2.030km. Por lo visto, la intención política y la voluntad está presente en ambos países, solo resta conseguir la financiación para este ambicioso, pero no imposible, proyecto. Se estima que se necesitarán 3.700 millones de dólares en territorio argentino y 1.200 millones del otro lado.

Como conclusión, estamos frente a un panorama en donde se presentó la posibilidad de un proyecto binacional muy interesante con elevados costos pero en el largo plazo con rentables ganancias. Esto puede devenir en un despegue de las relaciones argentino brasileñas que tan tibias se encuentran estos dos últimos años y en innumerables beneficios en particular para ambos países. Veremos como avanzan las negociaciones pero somos muchos los que sostenemos que es el timing perfecto para que Argentina: se desquite de la etiqueta de “país con petróleo, no petrolero” como sostiene Daniel Gustavo Montamat, atraiga nuevas inversiones y se anticipe antes de que la revolución verde le imposibilite seguir negociando en estos términos.

 

Sobre la autora 

Luisina Musacchio es estudiante avanzada de la Lic. en Relaciones Internacionales (UNR). Integrante del Grupo Amauta. 

@luisimusacchio

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