Noviembre de elecciones en América Latina

El mes de noviembre encuentra a las poblaciones latinoamericanas haciendo uso de su derecho a votar para elegir sus representantes en Nicaragua, Argentina, Chile, Venezuela y Honduras. ¿Qué se elige y cuáles son sus implicancias?

Durante el mes de noviembre los ciudadanos de Nicaragua, Argentina, Chile, Venezuela y Honduras se encontrarán en las urnas para decidir sobre el futuro de su país. El contexto es importante para entender la importancia de estos comicios, así como las consecuencias e implicancias a futuro. ¿Cómo se transforma América Latina en este mes de elecciones?


ELECCIONES EN NICARAGUA (7 de noviembre)

En las elecciones nicaragüenses del 7 de noviembre, Daniel Ortega consiguió la victoria, con su tercera reelección y quinto mandato. En un contexto de crisis política continua -que inició en 2018 con la brutal represión a los manifestantes que salieron a las calles a pedir mayores libertades políticas y civiles, así como reclamar contra una reforma social que quitaba beneficios a los jubilados, dejando como consecuencia centenar de muertos y heridos-, el gobierno recurrió a medidas para prohibir la oposición.

Con siete precandidatos presos, partidos prohibidos a través de la revocación de su personería jurídica, con sólo 5 candidatos postulados (aceptados por el oficialismo, pero sin ánimo de victoria), gran porcentaje de abstención y protestas en contra del gobierno y las elecciones dentro y fuera del país; los comicios resultaron más bien un procedimiento para resolver un resultado que estaba anunciado de antemano.

A pesar de las críticas de organismos internacionales –como Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos- y de otros actores –como Estados Unidos y la Unión Europea-, el gobierno nicaragüense se mantuvo impertérrito, sin cambiar de estrategia o modificar su discurso.

Con la reelección de Ortega, se prevé que se multipliquen los reclamos de ilegitimidad del régimen, aumenten las sanciones internacionales para presionar al gobierno, crezca la violencia hacia la oposición, y consecuentemente se acreciente el exilio y la migración de opositores que temen por su integridad.


ELECCIONES EN ARGENTINA (14 de noviembre)

En los comicios argentinos, se definieron la mitad de los escaños en la Cámara de Diputados y un tercio de las bancas del Senado. En ambas instancias se impuso la alianza Juntos por el Cambio (JxC), principal oposición del gobierno nacional del Frente de Todos (FdT) del presidente Alberto Fernández.

El conteo se mostró favorable a JxC en 11 provincias -incluyendo a los cinco distritos más densamente poblados: Buenos Aires, CABA, Córdoba, Mendoza y Santa Fe -, mientras que el FdT se impuso en 9 (Catamarca, Chaco, Formosa, La Rioja, San Juan, Salta, Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán). Se destaca que en Neuquén y Río Negro consiguieron la victoria partidos regionales y no los característicos de la conocida “grieta”. Con estos resultados, el oficialismo queda sin quórum propio en el Senado por primera vez desde la vuelta de la democracia en 1983.

Asimismo, se observa que en la Ciudad de Buenos Aires la brecha entre los partidos JxC y FdT fue menor que en las PASO, donde Juntos por el Cambio logró una ventaja de apenas el 1,3% frente a su principal rival partidario.

Una sorpresa es que en estas elecciones los extremos también hicieron presencia, puesto que tanto la ultraderecha (representada por Avanza Libertad y La Libertad Avanza, de la mano de José Luis Espert y Javier Milei, respectivamente) como la extrema izquierda (asociada al Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad, encabezado por Myriam Bregman y Nicolás Del Caño) consiguieron escaños en el Congreso. De esta manera, personajes “polémicos” llegaron al poder para representar un conjunto de demandas y reclamos que no estaban siendo atendidos por los partidos tradicionales, destacando que entre los principales votantes de estos partidos se encuentran jóvenes de en promedio 16-35 años.

A pesar de que la coalición del Frente de Todos de Alberto Fernández obtuvo mejores resultados que los esperados -según los votos obtenidos en las PASO dos meses antes-, tendrá una situación difícil de afrontar en las Cámaras. Así, la Cámara de Diputados se conformará con 118 representantes del Frente de Todos, 116 de Juntos por el Cambio, 7 de la Tercera Vía (derecha), 4 de la Izquierda y 12 de otros partidos minoritarios. Por su parte, el Senado queda compuesto por 35 legisladores del FdT, 31 de JxC, 1 de la vía “libertaria” y 5 de otros partidos.

Frente a estos resultados, el oficialismo celebró las elecciones, a pesar de haber revertido el signo político de varias provincias entre las pasadas elecciones y las actuales. El escenario se observa difícil para el gobierno de Fernández que deberá cumplir el resto de sus 2 años de mandato con una oposición reforzada y con nuevos actores políticos dentro del Congreso que lo obligaran forzosamente a cooperar con la oposición o paralizar su actividad.


ELECCIONES EN CHILE (21 de noviembre)

Tras la respuesta belicosa del gobierno frente a las manifestaciones de 2019, Sebastián Piñera inició su caída. El auge de la protesta social decreció durante el 2020 producto de la crisis sanitaria del COVID-19 -que derivó en el aislamiento y la suspensión de votaciones en el 2020- pero reemergió con fuerza en el 2021 cuando los contagios disminuyeron y la vacunación aumentó.

En el corriente año, Chile eligió en mayo a los constituyentes que forman parte de la Convención para la redacción de una nueva Constitución, así como también se realizaron primarias parlamentarias. En ambos casos se constató la victoria de candidatos independientes (casi un tercio de los escaños en el Congreso), mientras que la coalición oficialista y los partidos tradicionales quedaron muy abajo, mostrando una especie de “voto castigo” a la clase gobernante. A pesar de la poca participación electoral, los resultados mostraron la pérdida de apoyo al gobierno de Piñera y la incipiente reconfiguración del sistema político.

El 21 de este mes, se elegirán los parlamentarios a la vez que el presidente de Chile. Luego de los resultados electorales precedentes, es difícil que el oficialismo de vuelta los sondeos.

Los principales candidatos de la contienda presidencial son: José Antonio Kast (Partido Republicano), Gabriel Boric (Apruebo Dignidad), Yasna Provoste (Nuevo Pacto Social) y Sebastián Sichel (Chile Podemos Más). En este sentido, la derecha se apoya en el candidato Kast (pinochetista de ultraderecha), mientras la izquierda se divide entre los defensores de la expresidenta Michelle Bachelet y los líderes que surgieron a partir de las protestas de 2019. En este espectro, el candidato del oficialismo, Sichel, no ha logrado aglutinar fuerzas a su favor.

A este desprestigio del oficialismo se le suma que en el mes de octubre fueron publicados los conocidos “Pandora Papers” –un conjunto de documentos acerca de la posesión de cuentas offshore y otras informaciones respecto al lavado de dinero, corrupción y evasión fiscal- en los cuales se nombraba al actual presidente Sebastián Piñera. Frente a esta situación, la Cámara de Diputados aprobó el juicio político para destituir al mandatario, echando por tierra la popularidad que el presidente y su partido había obtenido en años precedentes. A pesar de que el Senado rechazó el juicio, la imagen del mandatorio quedó manchada.

En tal contexto, es probable que la mayor transformación en América Latina se desarrolle en Chile, donde el oficialismo tiene bajas posibilidades de victoria (que se reducen drásticamente día tras día) y con pujantes fuerzas independientes y no tradicionales que están reconfigurando el sistema político.


ELECCIONES EN VENEZUELA (21 de noviembre)

Mientras en Chile se decide la presidencia, en Venezuela se desarrollan elecciones regionales. Si bien los debates respecto a las elecciones en el país caribeño han sido prolíferos y han cuestionado permanentemente tanto la transparencia como el carácter “democrático” de las mismas, los actuales comicios tienen una característica atípica.

A partir de los procesos de diálogo entre Nicolás Maduro y la oposición -encabezada por el autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó- que se están llevando adelante en México desde este año, han resurgido las esperanzas en Venezuela.

En estos comicios, vuelven a presentarse los principales partidos de oposición que habían estado imposibilitados de hacerlo o habían decidido no presentarse como protesta al régimen de Maduro desde el 2017.

En esta ocasión, se elegirán gobernantes de los 23 estados y 335 alcaldías del país, que contarán con la supervisión de varios observadores internacionales invitados.

Las principales fuerzas que se presentan son: Gran Polo Patriótico Simón Bolívar, el cual es una coalición encabezada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Nicolás Maduro; y Plataforma Unitaria, que es la coalición que aglutina a los partidos opositores.

Esta es una oportunidad abierta en gran medida por las negociaciones internacionales entre el oficialismo y la oposición, garantizadas por la comunidad internacional, dando un atisbo de optimismo para la situación venezolana después de tantos años de crisis.


ELECCIONES EN HONDURAS (28 de noviembre)

Tras dos mandatos cumplidos, el actual presidente hondureño Juan Orlando Hernández no puede volver a presentarse a elecciones y su organización partidaria, el Partido Nacional (derecha), busca la continuidad en el poder con la postulación de Nasry Asfura. Por su parte, la oposición es encabezada por Xiomara Castro del Partido Libertad y Refundación (izquierda), esposa del expresidente depuesto Manuel Zelaya –quien fue derrocado en junio de 2009-.

La crisis de 2009 se agudizó en 2017, luego de la reelección de Hernández, con "fraude" -según sus opositores-, sin que hasta ahora se haya logrado la paz social.

Según los sondeos, la ventaja estaría del lado de Castro, quien buscará por tercera vez ser presidenta de Honduras, luego de perder las elecciones de 2013 y 2017. No obstante, se teme que ninguno de los principales partidos acepte la victoria del otro –tachando los comicios de “fraudulentos”- y que eso traiga aparejado el aumento de la violencia y el miedo.

Además de presidente, se elegirán 128 diputados del Congreso, 20 diputados del Parlamento Centroamericano y otros alcaldes.

Frente a la polarización, ningún resultado generará el orden social esperado por los hondureños, pero un cambio de gobierno se hace necesario en el país.


CONCLUSIÓN

En noviembre, América Latina ofrece a los ciudadanos la única arma capaz de revertir la situación de fragilidad, vulnerabilidad y desigualdad que existe en la región: las elecciones. Frente a los comicios ocurridos en Nicaragua y Argentina, y los venideros en Chile, Venezuela y Honduras, cabe hacer un balance de lo que estos procesos electorales nos dejan o nos dejarán.

En primer lugar, Nicaragua nos deja un trago amargo puesto que la situación política y social esta muy lejos de cambiar. En segundo lugar, Argentina nos muestra que la grieta no está cercana a cerrarse, pero sí hay atisbos del surgimiento de fuerzas diferenciadoras. En tercer lugar, Chile nos ofrece la posibilidad de reconfiguración política de la mano de partidos no tradicionales e independientes. En cuarto lugar, Venezuela nos da la esperanza de un cambio y un acercamiento entre el gobierno y la oposición, augurando el inicio de un proceso de reconciliación nacional. En quinto lugar, Honduras se prevé como un contexto en el que poco va a cambiar y la oposición (sea del oficialismo actual o de su oposición) seguirá siendo atacada (independientemente de quién gane). De todos estos procesos, el que se observa más transformador es el chileno, donde se han experimentado movimientos sociales y políticos atípicos para el país, con fructíferos resultados en elecciones pasadas y en las calles del país.

En este contexto, con resultados y previsiones mixtas, entre el desencanto y la esperanza, con expectativas y desilusión, los ciudadanos de estos países han salido y saldrán a las urnas en un intento por generar los esperados cambios. Con grandes o nulas transformaciones, los comicios se vuelven la principal herramienta para perpetuarse en el poder o para modificar la estructura del Estado, lo importante es utilizar nuestro derecho al voto para decidir/incidir sobre el futuro nuestras sociedades.  


Sobre el autor:

Axel E. Schwindt es estudiante avanzado de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Joven Investigador en el Grupo de Estudios sobre India y el Sudeste Asiático de Rosario (GEIRSA).

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