Punisher MAX, tratamiento de una guerra solitaria

Un antihéroe por definición desempeña el mismo papel de importancia y protagonismo que un héroe tradicional, aunque carece del halo de perfección, por tener las virtudes y defectos de una persona normal. Un personaje que cumple la pauta de ese significado es Punisher o “El Castigador”, con su ya legendaria calavera blanca en el pecho de su remera negra.

Nacido de las páginas de “The Amazing Spider-Man” #129 y creado por Gerry Conway, John Romita Sr. y Ross Andru, bajo la supervisión de Stan Lee en 1974. Pensado primero como villano y luego transformado en antihéroe, este personaje cuenta con habilidades estratégicas militares y experiencia en armas. Sus métodos de combatir el crimen son muy particulares, ya que no perdona a los villanos, eliminando a todos en la primera de cambio, utilizando métodos innombrables para ello, lo que lo convierten una persona muy peligrosa, una bestia imparable de matar comparado con el resto de los personajes de Marvel Cómics.



El trágico origen del personaje cuenta que Frank Castle, ex marine de vida normal, acude a un dia de picnic junto a su esposa y dos hijos, en Central Park, donde serían testigos y víctimas involuntarias de un golpe de la mafia, siendo la señora Castle  y los niños abatidos, convirtiendo a Frank en sobreviviente, aunque muriendo interiormente para dar lugar al nacimiento de Punisher.

Con el correr de su vida editorial, Punisher ha estado en cientos de aventuras, la mayoría de ellas en solitario o compartiendo equipo con algún otro héroe, siendo Daredevil y Spiderman con quienes más se ha cruzado y entablado relación, a su manera. Al personaje siempre se lo trató editorialmente de manera limitada, cuidando el uso del gore, sangre y demás métodos para que sea afín para todo tipo de público, muchas veces quedando sus series canceladas o maquilladas como miniseries.

Otro punto en contra del mismo es que al no poseer poderes su participación en obras como “Infinity War” (Jim Starlin y Rom Lim, 1992)  o el resto de las aventuras de Los Vengadores es casi nula.



No sería hasta el año 2004, en donde el personaje tendría por fin su serie adulta, devenida del sello “Marvel Knights” (donde se lo había tratado con algo de madurez y violencia). La gloriosa etapa de Punisher llegaría  con el mando de Garth Ennis en el guión.

Ennis (“The Boys"; “The Pro”; “Hellblazer”) había trabajado con el personaje en la etapa mencionada de Marvel Knights, pero en el sello MAX seria donde al fin el personaje de Frank Castle tendría demostrada, en un gran guión, sus aventuras de una forma real (y nada complaciente), con el agregado que salvo Nick Fury, ningún otro personaje de ese universo sería  partícipe. Punisher tendría toda la plaza libre para jugar y el guionista irlandés entendería esa oportunidad para hacerle justicia a su héroe a cargo.

La etapa MAX se conforma de los siguientes títulos:

“Nacimiento” 

“En el principio”

“Cocina Irlandesa”

“Madre Rusia”

“Arriba es abajo y blanco es nergro”

“Los Esclavistas”

Barracuda”

“Hombre de Piedra”

“Las Viudas”

“La larga y fría oscuridad”

“Valley Forge, Valley Forge”

El enfoque que se le realizó al personaje en la etapa MAX le dio un auténtico origen al antihéroe, siendo en la Guerra de Vietnam donde el germen de Punisher nacería dentro de Castle para luego ser mostrado al mundo tras el  fatal episodio en Central Park. Con toda una declaración de intenciones, Ennis se adentra en la psiquis del personaje, sus motivaciones y forma de ver el mundo. Justificando de alguna manera el violento accionar y misión del personaje.



Otro punto a favor es que se presenta al personaje con aproximadamente cincuenta años (obviamente muchos años después de Vietnam y activo décadas en su carrera contra el crimen) lo que provoca una visión realista, alejada de lo genérico del cómic superheroico. En cada arco que va pasando, el personaje va envejeciendo, teniendo marcas de guerra que fueron adquiridas en anteriores historias contadas por Ennis. Lo que pasa en un arco tiene repercusiones en los siguientes.

 Punisher es un personaje al cual tenerle respeto y Ennis no ignora ese detalle al idearlo de esa manera en su serie.

Vale aclarar que el guionista irlandés destaca en sus obras por el alto grado de violencia y una constante crítica al género del cómic. En la serie MAX, Ennis está en estado puro, suelto. Da lo mejor de su capacidad como guionista, encaja cada pieza en el desarrollo de los personajes. Es única la manera en la cual en cada arco, la crudeza y la descripción ante cada situación del protagonista se transmite al lector. Se nota el esmero al plantear crudeza en cada tema abordado, muchos de ellos difíciles de plasmar (trata de blancas, muerte de niños, necrofilia, pornografía infaltil, incesto, mafia de distintos países) y es sorprendente cómo Ennis no esconde nada (con humor negro) ante la crueldad insoportable  y panorama desolador.

 El personaje de Castle es desarrollado con mucho acierto, de forma magistral. Ennis aprovechó estos largos números, de momentos impactantes, para realizar el estudio definitivo del personaje, con el diagnóstico claro de que al protagonista no lo mueve el afán de la venganza, sino un sentimiento de deber y que la carga de ese deber sólo puede recaer sobre sus hombros.



La etapa da al personaje una insignia de leyenda, de señor de la guerra y continuará así por los siglos de los siglos. Por esa razón, dicha etapa es una auténtica obra maestra. La más realista, respetuosa con el origen de Castle, mostrándolo con cicatrices de guerra, absorbido por los males a los que ha enfrentado y por lo cual Ennis respeta de una manera religiosa.

Técnicamente perfecta. Una serie que cuenta con la participación de varios artistas  de renombre en el apartado gráfico como Derrick Robertson, Lewis LaRosa y su dibujo tosco, el argentino Leandro Fernandez (quien más se afianzó en la serie, aportando al realismo de Ennis), Dough Brathwaite, un constante en el personaje como Goran Parlov, Lan Medina y (ya en una secuela de una etapa devenida de Marvel Knights) el gran Steve Dillon (+), quien acompañó en muchas obras al autor, siendo quien mejor supo captar sus ideas, su compañero artístico ideal y definitivo.

No quiero olvidar mencionar las portadas, número a número (también de las tapas de los recopilatorios) del gran Tim Bradstreet. Su labor produce que el lector se introduzca de manera absorta desde el momento que agarra el cómic.

MAX continuaría con diversos guionistas y dibujantes, con historias autoconclusivas y al paso, que no rozaron los niveles de Ennis. Quien más destacó por sobre el resto (aún con muchos lectores en contra) fue Jason Aaron en conjunto del mencionado Steve Dillon. Este equipo creativo elaboró una serie de cuatro arcos, que dio así un final a esta gran etapa del personaje, odiado por muchos y amado por otros.

Crítica social extenuante, cruel. Reflexión sobre el mundo del cómic, el trabajo, de escala terrenal y no cósmica,  no realizado por el resto de los héroes y la misión de una persona para contrarrestar el crimen son el ingredientes principales, sumado a la mente maestra y alocada de Garth Ennis junto a un gran equipo creativo, para tener como resultado uno de los mejores tratamientos que se han realizado con un personaje en el noveno arte.

Hasta la semana que viene.


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