¿Qué hace un economista en el Congreso Nacional?


Las elecciones legislativas del pasado domingo 14 de noviembre dejaron mucha tela para cortar en términos del análisis político. ¿Quién ganó? ¿Quién perdió? ¿Quién se va triste? ¿Quién termina feliz? Lo cierto es que cada espacio tuvo sus expectativas, que se pueden haber visto alcanzadas o no, pero que se trata de una contienda legislativa: de aquí salen representantes del parlamento, más allá de cualquier proyección que de estos resultados pueda hacerse hacia las elecciones presidenciales de 2023.

Sin embargo, uno de los datos salientes, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires, fue la confirmación del acceso al congreso de un conjunto de economistas que no habían pasado por este cuerpo en calidad de diputados. Se trata de Martín Tetaz y Ricardo López Murphy, de Juntos por el Cambio, y de Javier Milei, por La Libertad Avanza. A ellos se suma, por la Provincia de Buenos Aires, José Luis Espert, también por La Libertad Avanza. También lo hace Emiliano Estrada, del Frente de Todos de Salta. Otros economistas electos ya habían integrado la cámara, como Luciano Laspina, por Juntos por el Cambio en Santa Fe. Seguramente haya algunos más. Se suman a otros que accedieron a su banca en 2019, como Itai Hagman, por el Frente de Todos en la Ciudad de Buenos Aires, Graciela Landriscini, por el Frente de Todos en Río Negro y también a otros que, sin ser economistas titulados, se dedican a la economía de manera activa, como Carlos Heller, electo por el Frente de Todos en la Ciudad de Buenos Aires, o Sergio Palazzo, electo por el Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires.

Más allá de los porcentajes de economistas en el congreso, escasos en comparación con otras profesiones, el dato saliente es la incorporación de un puñado de economistas de elevada popularidad (principalmente mediática), como los mencionados Tetaz, López Murphy, Milei y Espert. A partir de ello es que nos preguntamos qué es lo que se espera que hagan en la Cámara de Diputados en tanto economistas.

Las cámaras legislativas reparten a sus miembros en distintas comisiones, algunas permanentes y otras temporarias, por donde pasan los proyectos antes de llegar al recinto. Se supone que los bloques deciden a quién enviar a cada una según su expertise, conocimientos e intereses. En la Cámara de Diputados, hay un puñado de ellas que refieren a temas económicos, de las cuales la más significativa es la de Presupuesto y Hacienda, por la que pasa todo proyecto de ley que incluya algún tipo de erogación presupuestaria o que modifique alguna variable del fisco. Es, por ejemplo, la comisión cabecera en la que se discute todos los años el presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo. Es de esperar, claro está, que los economistas del recinto se anoten en esa comisión e incidan en los proyectos que por ella pasen.

Por supuesto, el Congreso también funciona como un púlpito desde el cual transmitir ideas, principalmente en las sesiones generales, que son transmitidas por televisión. La presencia legislativa genera simbiosis con la mediática y puede darle cámara a personajes relativamente ignotos fuera de sus provincias. Sin embargo, no es el caso de los economistas famosos que hemos citado, quienes ya tienen una abrumadora presencia en los medios de comunicación. En todo caso, podemos esperar un poco más de repercusión mediática de las discusiones económicas que tengan lugar en el recinto de la cámara, dada la relevancia televisiva de estos flamantes diputados.

En cualquier caso, en un régimen presidencialista como el argentino los economistas en el Congreso no hacen política económica y, en la medida en que haya disciplina partidaria, tampoco deciden qué posturas han de tomarse en los bloques frente a proyectos de ley que refieran a asuntos económicos. O, si lo hacen, la presencia como diputados no es particularmente diferente de lo que sería la intervención desde los órganos partidarios exclusivamente.

En este sentido, el hecho de que hayan entrado economistas al congreso debe interpretarse más como una consecuencia que como una causa. Precisamente, en la medida en que el país vive avatares y turbulencias en su economía permanentemente y, por ende, las voces económicas son demandadas en los distintos medios, algunos economistas ganan cierta fama. Es eso lo que los lleva al congreso. La presencia legislativa es una consecuencia de la presencia mediática. Sin embargo, presumiblemente la potencia como economistas esté absolutamente disminuida en el Congreso Nacional.

En los casos de Tetaz, López Murphy, Milei y Espert se trata claramente de economistas ortodoxos, más o menos dogmáticos, pero que en líneas generales proponen el ajuste del gasto, la disminución de los derechos y protecciones y la retracción del Estado hacia el libre juego de la iniciativa privada. Se trata de economistas más preocupados por lo que el Estado hace de más que por lo que el Estado no está haciendo. En este sentido, posiblemente encontremos de su parte proyectos de ley tendientes a promover el retiro del Estado de ciertas áreas, pero la aprobación de los mismos dependerá de correlaciones de fuerzas que los trascienden, sobre todo en el caso de Milei y Espert, que integran bloques ultraminoritarios.

 En síntesis, no deberíamos esperar demasiadas turbulencias con la presencia de economistas ortodoxos en el Congreso. Al contrario, es un ambiente mucho más propicio para la anulación de sus particularidades que para la expresión abierta de sus ideas. Sin embargo, no debemos dejar de prestarle atención al fenómeno de los economistas en la política, puesto que ello es sintomático de los debates políticos actuales, de los que la composición de las cámaras legislativas es más una consecuencia que una causa.

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