¿Qué puede ofrecer Rusia a los países latinoamericanos?

La compra de la vacuna rusa Sputnik V por varios países de América Latina llama la atención sobre esta región como un mercado potencial para expandir el comercio exterior de Rusia en la tercera década del siglo XXI.


Por Nikolái Shkoliar (“Expert-online”) 

Traducción Hernando Kleimans


Tarde o temprano, el coronavirus será derrotado, pero sus efectos no desaparecerán rápidamente. En los próximos años, incluso con vacunaciones masivas, la pandemia afectará el comportamiento humano, el desarrollo de las economías nacionales, las relaciones internacionales y las relaciones económicas exteriores. El desarrollo posterior a la pandemia beneficiará a quienes ya ahora no solo crean los requisitos previos para el crecimiento futuro de sus economías nacionales, sino que también prevén cambios en las economías de sus socios económicos extranjeros. La compra de la vacuna rusa Sputnik V por varios países de América Latina llama la atención sobre esta región como un mercado potencial para expandir el comercio exterior de Rusia en la tercera década del siglo XXI.


América Latina en el comercio internacional


A pesar del hecho de que durante las últimas dos décadas, la economía de los países latinoamericanos se ha desarrollado bajo la influencia de una serie de factores negativos: la crisis financiera y económica global de 2009, la inestabilidad del orden mundial, los cambios en los cursos políticos de los gobiernos locales, la política estadounidense: el volumen de negocios en materia de comercio exterior en la región entre 2001 y 2019 creció de $ 704 mil millones a $ 2.122 mil millones, es decir, tres veces. A lo largo de los años, la contribución periódica de la región latinoamericana al comercio mundial ha variado levemente, pero en general su participación se mantuvo en el 5,6%.

El notable crecimiento del volumen de negocios de la región estuvo acompañado de cambios en su estructura geográfica y de productos básicos. Las transformaciones más notables están asociadas con la reducción del papel de Estados Unidos y el aumento de la participación de China en el volumen de negocios latinoamericanos. De 2001 a 2019, a pesar de un aumento absoluto en las compras estadounidenses en estos países, su participación disminuyó del 56% al 43,6%, y en el suministro de bienes, la participación de EE. UU. disminuyó del 46,3% al 32%. Durante este período, el comercio con China se multiplicó por 20 y la participación de los productos chinos en las importaciones latinoamericanas aumentó del 2,9% al 18,2%, en las exportaciones, del 1,5% al 12,3%. En este contexto, hay una ligera disminución en la participación del comercio regional con Alemania, España, Japón y un aumento en el comercio con la República de Corea, India, Turquía y varios otros países en desarrollo.

Durante dos décadas, se han producido cambios significativos en la estructura de las exportaciones de América Latina. En 2001, el primer puesto lo ocupó el grupo de commodities "Combustibles minerales, petróleo y productos de su procesamiento...", representando el 15,4% del total de exportaciones de los países latinoamericanos. Según la volatilidad de los precios mundiales y el estado de la demanda en el mundo, su participación aumentó o disminuyó. En 2019, bajó a 11,2%, es decir, a la segunda posición, cediendo el liderazgo a los vehículos de transporte terrestre; este grupo aumentó de 10,4% a 13,2% como resultado del crecimiento de la producción de automóviles en esta región. La participación de "maquinaria y equipo eléctrico..." disminuyó del 14,1% al 8,4%, mientras que "equipos y dispositivos mecánicos..." y "metales ferrosos" se mantuvieron en el mismo nivel. Al mismo tiempo, hubo un aumento de los ingresos por la exportación de productos alimenticios y materias primas agrícolas así como minerales, metales preciosos y piedras.

La lista de los mayores países exportadores de la región está encabezada por México, que representa el 41.5% de las exportaciones regionales y el 2.32% de las exportaciones mundiales de bienes. En 2018, el volumen de las exportaciones mexicanas ascendió a 451 mil millones de dólares, las posiciones de liderazgo las ocuparon maquinaria, equipos y vehículos, crudo, alimentos y productos agrícolas. La mayor parte de las exportaciones (alrededor del 80%) se dirigió a Estados Unidos.


Posición de Rusia en el comercio exterior latinoamericano


La modesta posición de la Federación de Rusia en la exportación e importación latinoamericana, registrada en 2001 (0,6% y 1,6%), al final del período analizado (en 2019) descendió aún más (0,5% y 0,7%). El volumen de negocios del comercio ruso-latinoamericano solo se ha duplicado en dos décadas. Los acuerdos económicos y comerciales de Rusia con la mayoría de los países de América Latina se desarrollaron de acuerdo con la tendencia general del comercio exterior ruso y dependieron de la influencia de factores externos e internos en él. En 2013, se registró el nivel de comercio históricamente máximo entre Rusia y el mundo ($ 841 mil millones), incluso con los países latinoamericanos ($ 18,8 mil millones). El año siguiente fue el inicio de la introducción de sanciones económicas por parte de los países occidentales contra Rusia, lo que provocó una disminución de su volumen de comercio exterior en 2016 en un 44% con el mundo y con la región latinoamericana en un 36%. En los dos años siguientes, ambos vectores del volumen de negocios del comercio exterior de Rusia, con el mundo y con la LCA, apuntaron al alza, pero este movimiento fue interrumpido por la tensión previa a la crisis en la economía global, y la pandemia resultante bajó los indicadores incluso más (Ver Cuadro 1).

Gráfico 1. Dinámica del comercio exterior de Rusia con los países latinoamericanos, 2000-2020, miles de millones de dólares

Fuente: conformada por el autor sobre lavase de datos de ITC TradeMap – Trade statistics for international business development

Nota: datos al 2020 son pronóstico del autor.


En comparación con otras regiones y asociaciones de grupos de países, la región ocupa el último lugar en el comercio exterior de Rusia, incluso detrás de África, cuya participación en las exportaciones rusas aumentó del 1,1% en 2001 al 3,3% en 2019 (ver Gráfico 2).


Gráfico 2. La participación de los países de LCA en la estructura de las exportaciones rusas en comparación con otras regiones, 2001, 2010, 2019, en%.

Fuente: conformado por el autor sobre la base de los datos de ITC TradeMap – Trade statistics for international business development

Nota: “Asia-i” – países de Asia sin China


Apesar de las tendencias generales, en los últimos años se pueden distinguiralgunas características del comercio de Rusia con países individuales de laregión latinoamericana. Brasil aún conserva su posición como principal sociocomercial de Rusia, pero el comercio con este país ha ido disminuyendo en losúltimos años. Al mismo tiempo, el comercio entre Rusia y México está creciendodebido a un triple aumento de las exportaciones y un ligero aumento de lasimportaciones. El crecimiento de las exportaciones rusas a Ecuador merece unaatención especial, mientras que las importaciones de este país han permanecidoen más de $ 1 mil millones durante una década debido al funcionamiento establedel canal de suministro de bananas a Rusia. Los volúmenes anuales de lasimportaciones de Paraguay se mantienen estables y hay un crecimiento dinámicode las importaciones de Chile en el contexto de un alto saldo negativo de Rusiaen el comercio con estos países. El comercio con Argentina se mantiene en unnivel consistentemente bajo. (Ver Gráfico 3).


Gráfico 3. Exportación e importación de Rusia con países de América Latina en 2018 y 2019, millones de USD

Fuente: conformado por el autor sobre la base dedatos de ITC TradeMap – Trade stratistics for international  business development


Las exportaciones rusas a los países latinoamericanos están poco diversificadas y dos grupos principales de productos representan más del 60% de su volumen. Los fertilizantes siguen siendo el principal producto de las exportaciones rusas al mercado latinoamericano, cuya participación de 2017 a 2019 aumentó de 31,7% a 39,7%. En algunos países, la demanda de petróleo y productos derivados del petróleo (principalmente combustible diesel) de Rusia se mantiene, pero su participación en las exportaciones rusas disminuyó del 28,4% al 23,6%, así como de hierro y acero, cuya participación también disminuyó del 21,3% al 18%. En 2019, el rubro "maquinaria y equipo" representó un modesto 1,6%, "material eléctrico" - 1,5%, "vehículos" - 0,7%, "cereales" - 1,9%.

Las importaciones rusas de la región son más diversas. La primera línea en la lista de grupos de productos suministrados desde países latinoamericanos al mercado ruso la ocupan las “frutas y nueces” cuya participación de 2017 a 2019 aumentó de 18,9% a 21,2%. Para el segundo puesto de esta lista, "carnes y productos cárnicos" en los años indicados, hubo una disminución del 23% al 14,7%. En 2019, de 7.858,5 millones de dólares de importaciones rusas procedentes de América Latina, el 11,8% correspondió al grupo de productos "semillas oleaginosas", el 7,5% a "pescados y mariscos", el 4,3% a "vehículos" y el 3,5% a "maquinaria y equipo".

Rusia, con su rico potencial intelectual y económico, prácticamente no utilizó los acuerdos logrados. Durante dos décadas, no ha habido cambios positivos en las relaciones económicas entre Rusia y América Latina: el volumen del comercio es insignificante, la estructura del comercio es limitada y su participación en las exportaciones e importaciones rusas ha ido disminuyendo.


Hitos de la tercera década


Teniendo en cuenta las recomendaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre la recuperación económica después del COVID-19, las empresas rusas tendrán que prestar atención a las siguientes oportunidades en esta región.

Primero, se recomienda desarrollar una "nueva matriz energética" enfocada en fuentes de energía limpia. La energía hidroeléctrica, como la fuente renovable más importante, es el área más visible de cooperación entre Rusia y los países latinoamericanos. Las centrales hidroeléctricas construidas con la participación de Power Machines y otras empresas rusas están operando con éxito en varios países de la región.

A pesar de esta recomendación de la CEPAL, cabe señalar que en los países de la región persiste una gran necesidad de desarrollo de proyectos energéticos tradicionales, que siguen siendo el área más visible de cooperación entre Rusia y los países latinoamericanos. Las principales corporaciones rusas, Rosneft y Gazprom, realizan operaciones en Brasil, Venezuela, Cuba y varios otros países. Otra petrolera, Lukoil inició sus actividades en México.  En la Argentina, Gazprom, Zarubiezhnieft, Inter RAO y Power Machines negocian su participación en diversos proyectos energéticos. Teniendo en cuenta su experiencia, se puede argumentar que las empresas rusas tienen perspectivas de seguir expandiendo su presencia en esta región, participando en proyectos de generación de energía, construyendo líneas de transmisión eléctrica y suministrando cierto tipo de equipos.

El segundo ámbito recomendado por la CEPAL - “electromovilidad urbana” - consiste en ampliar la flota de buses eléctricos, vehículos comerciales y turismos. Hoy, en 10 países de la región, solo hay alrededor de 1300 unidades de autobuses eléctricos. Esta dirección abre un enorme mercado de los países latinoamericanos para los fabricantes rusos de autobuses eléctricos de las marcas KAMAZ-6282 y LiAZ-6274. Rusia ya tiene experiencia en entregas únicas de vehículos rusos, por ejemplo, autobuses PAZ a Nicaragua, automóviles Lada a Cuba, vehículos todoterreno UAZ a México. Para el desarrollo del mercado automotriz las empresas rusas se plantean crear en uno de los grandes países latinoamericanos que tengan una base de distribución y componentes desarrollada, un hub industrial para autobuses, camiones y automóviles rusos, así como motocicletas para el suministro al mercado de todo el región.

La tercera recomendación de la CEPAL, la revolución digital en los países de la región, es provocada por el impacto del autoaislamiento durante la pandemia, que ha incrementado la demanda por el uso de tecnologías digitales para trabajar y estudiar a distancia, para servicios de salud en línea y comercio. Los países latinoamericanos se enfrentan al desafío de cerrar la brecha digital en comparación con los países más desarrollados. En esta dirección, Rusia puede ofrecer una amplia gama de cooperación a través del Ministerio de Desarrollo Digital, Comunicaciones y Medios de Comunicación, que ya ha establecido relaciones bilaterales con colegas de Perú, Uruguay, Chile y otros países de la región.

La CEPAL alienta a los países de la región a desarrollar capacidades de fabricación relacionadas con la salud, incluidos productos farmacéuticos, dispositivos y equipos médicos. En esta área, Rusia tradicionalmente tiene una rica experiencia en la organización de la salud de la población y podría ofrecer varias formas de cooperación, desde la formación de especialistas hasta la creación de sistemas de tratamiento y rehabilitación de sanatorios, que están subdesarrollados en estos países. A pesar del hecho de que Rusia importa hoy alrededor del 80% de los equipos médicos, las más de 50 grandes empresas de esta área pueden encontrar socios en los países latinoamericanos para organizar la producción conjunta de desarrollos rusos de equipos de diagnóstico y rayos X, aparatos de fisioterapia y otros dispositivos.

Dada la expansión del mercado mundial de bienes y servicios biológicos, los expertos de la CEPAL pronostican un mayor desarrollo del potencial bioeconómico latinoamericano, que abarca desde la agricultura, la agroindustria y la producción de alimentos hasta los productos biotecnológicos relacionados con la salud. Esta recomendación se basa en los éxitos de la Argentina, Brasil, México, Chile y otros países de la región en la producción y exportación de productos agrícolas y alimenticios a Estados Unidos, China y otros compradores.

Rusia tradicionalmente importa nueces, carne, cítricos, plátanos, especias de los países de esta región y puede aumentar sus volúmenes y ampliar la gama de productos.

Además de las recomendaciones de la CEPAL, es oportuno prestar atención a las perspectivas de desarrollo de centrales térmicas en la tercera década en las siguientes áreas. Primero, en la industria del petróleo y el gas. Varios países latinoamericanos (Brasil, Venezuela, México, Ecuador, Argentina) se encuentran entre los mayores productores e importadores de petróleo del mundo. Las transformaciones en curso del sector de petróleo y gas de estos países abren amplias oportunidades para la prestación de servicios y el suministro de equipos para la exploración de áreas petroleras, optimización de la producción y procesamiento, diseño y construcción de instalaciones de almacenamiento de petróleo y gas, oleoductos. En estos proyectos, no solo las grandes compañías integradas verticalmente podrían competir con éxito, sino también las empresas de ingeniería, los proveedores de equipos y servicios rusos como OMZ, BURINTEH, Octopus y varios otros.

En segundo lugar, estamos hablando de tecnología aeronáutica. A pesar de la reducción de los viajes aéreos durante la pandemia de coronavirus, el mercado de los viajes aéreos en América Latina esperar un crecimiento acelerado del tráfico. Así, en México hay nueve aerolíneas que operan en el mercado de transporte de pasajeros y carga, una de las cuales, Interjet, opera aviones Sujoi Superjet 100. En función de esta experiencia positiva es posible promover más enérgicamente los aviones rusos en los países de América Latina, incluidos los productos y servicios de Russian Helicopters que tienen, en particular, la posibilidad de suministrar los nuevos helicópteros rusos Mi y Ansat. Dadas las favorables condiciones climáticas, las vastas cuencas de los países latinoamericanos y el desarrollo del turismo, podemos asumir un aumento de la demanda de avionetas, hidroaviones y autogiros, cuya producción se están desarrollando en Rusia, en el mediano plazo.

En tercer lugar, cabe mencionar los equipos para la industria minera. Las empresas rusas están bien posicionadas para suministrar equipos y maquinaria de minería. Dado el alto potencial de la industria minera en los países de América Latina y el débil desarrollo de la producción nacional de equipos para esta industria, las empresas rusas podrían abastecer este mercado con una amplia gama de equipos (trituradoras, cribas, molinos, concentradores por gravedad, instrumentos de laboratorio, etc.). También existen perspectivas para los proveedores rusos de equipos móviles de minería (camiones volquete, excavadoras, perforadoras), que casi nunca se producen en estos países.

Además, no se puede dejar de mencionar el equipamiento ferroviario. Un área prometedora para expandir las exportaciones rusas a algunos países de la región promete ser el desarrollo de infraestructura, en particular, el transporte ferroviario. En 2018, en Argentina, con la asistencia de Ferrocarriles Rusos, el holding rusoTransmash inauguró un centro de tecnología ferroviaria y confirmó su interés en la participación en proyectos de construcción de nuevos ramales: el transoceánico nordpatagónico y el ramal nordestino al Brasil, entre otros.

Finalmente, otro artículo importante es la maquinaria agrícola. A pesar de la alta competencia en el mercado latinoamericano de maquinaria agrícola y la presencia de grandes actores que llevan muchos años trabajando en estos países, la maquinaria rusa de fabricantes como Rostselmash Group o Concern Tractor Plants puede encontrar sus compradores en algunos países de Latinoamérica.

 En consecuencia, se espera que las siguientes áreas sean los puntos de referencia para diversificar y aumentar el volumen de comercio con los países latinoamericanos en la tercera década del Siglo XXI: energía (especialmente sus fuentes renovables), ingeniería eléctrica, aeronaves, automóviles, agricultura y alimentos, equipos para el sector extractivo, desarrollo digital y altas tecnologías, medicina, farmacéutica y otros. Dado el bagaje acumulado de conocimientos en el campo de la cultura, la ciencia, la tecnología y la educación, así como la disponibilidad de especialistas y tecnologías para su transferencia, Rusia podría promover más activamente los servicios en línea a los países latinoamericanos.

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