Saccomanno en la Feria del Libro y el (verdadero) rol del intelectual

El escritor denunció con nombres propios la situación que atraviesa la "oligopólica" industrial del papel y despertó elogios y críticas. El notable David Viñas hubiese estado muy contento de escucharlo.

Hace algunas décadas en una entrevista que le realizó el Colectivo La Grieta, David Viñas se refirió al rol del intelectual y estableció una clara distinción entre lo que él llamó "el modelo Mariano Grondona" y "el modelo Rodolfo Walsh". Para el notable escritor y crítico literario, quienes se encasillan en la primera categoría de intelectual tienen una estrecha relación con el poder, tal es así que los calificó "funcionarios del sistema". "Un intelectual televisivo, participan de manera fenomenal en los medios", dijo Viñas. A los que se ubican en la segunda categoría los definió, y de esta forma los valoró, como "marginales" y "radicalizados", por fuera de los cánones televisivos.

Pareciera que anoche Guillermo Saccomanno evocó y homenajeó implíctamente a Viñas al brindar el discurso de inauguración de las 46º Feria del Libro. Allí sin medias tintas denunció, sin prohibirse de dar nombres propios, la situación que atraviesa la "oligopólica" industrial del papel. "A muchos no le va a gustar", empezó diciendo el autor de Cámara Gesell.  Basta con ver la tapa del Diario Clarín hoy para darse cuenta que el escritor, actualmente radicado en Villa Gesell, no se equivocó. 

"A la escasez de papel, producto de la pandemia y el aumento en los costos de energía en el mundo, se le suman en nuestro país los problemas habituales: la industria del papel es oligopólica, el papel se cotiza en dólares, y aun cotizando en dólares, tiene inflación y ningún tipo de regulamiento desde el Estado", enumeró Saccomanno y fue más allá, señaló directamente a los responsables: "La falta de papel se debe a la menor producción de las dos empresas productoras de papel para hacer libros. Una es Ledesma, propiedad de la familia Blaquier/Arrieta, una de las más ricas del país, apellidos vinculados con la última dictadura en crímenes de lesa humanidad, además de relacionados con la Sociedad Rural, escenario en el que hoy estamos. La otra empresa es Celulosa Argentina. Su directivo es el terrateniente y miembro de la Unión Industrial José Urtubey, conectado con la causa Panamá Papers".






Las palabras del también guionista e historietista discurrían entre la creciente incredulidad de los presentes y algunos aplausos que validaban enérgicamente sus palabras. El contexto donde emitía su mensaje era, por supuesto, un poco desfavorable para ganar adeptos. Y como la inercia de su discurso indicaba, en otro pasaje apuntó contra la Feria y separó los "intereses comerciales" del tradicional evento a lo que son los intereses estrictamente culturales, que según Saccomanno la Feria no tiene. "En todo caso, es representativa de una manera de entender la cultura como comercio en la que el autor, que es el actor principal del libro, como creador, cobra apenas el 10% del precio de tapa de un ejemplar", aclaró con presición quirúrgica.

De antemano Saccomanno sabía que sus críticas no le iban a resultar gratuitas, seguramente ese era el efecto que buscaba: incomodar a quienes detentan, casi de manera invisible, el poder económico y por consecuencia tienen vital influencia en el circuito editorial y de la cultura en sí. Clarín fue uno de los primeros en defender sus intereses y lo del establishment, en su tapa de la versión impresa y en el home de su sitio web denominó "insólito" al discurso. Además, en la nota el matutino comete un sincericidio que le termina por dar crédito a su denunciador: "Saccomanno eligió ser explosivo y no dejó tema incómodo sin tocar".

También hubo otros que cuestionaron los dichos de Saccomanno por "el lugar elegido para enunciarlos" o por "anticuados". Pero la propia definición de sus gustos literarios que se permitió hacer el crítico orador definen su postura, que trasciende las fronteras de la cultura y refiere a su visión de mundo:  "La literatura que me interesa, tratesé de ensayo, poesía, narrativa, ilumina, perturba, incomoda y subvierte". Es probable que quienes no estén de acuerdo con sus denuncias no transiten los caminos que elige Saccomanno. ¿Qué mejor contexto que ese para contar la desigualdad a la que son sometidas las medianas y pequeñas editoriales y quienes se dedican a escribir?

"Este sistema tiene una potencia muy grande, una seducción muy fuerte, una capacidad no ya de englutir a empresas en función de concentración de capitales sino de englutidos de intelectuales", advertía Viñas en plena década del 90 y sus palabras no perdieron vigencia a pesar del paso del tiempo. No hace falta aclarar que Saccomanno no fue "deglutido" y que ocupa el rol en el que debe permanecer el intelectual frente al poder. Sino, no se pierdan el placer de leer y re leer esta frase: "A esta feria le interesa los libros que se venden, que por caso suelen ser complacientes con la visión quietistas del sistema, del poder". En ese puñado de palabras se condensan muchos de nuestros problemas. Las narrativas que le faltan a la gran mayoría y que es deber del intelectual dar a conocer.



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