¿Se autodestruye la “Delta”?

Por Hernando Kleimans

(fuentes: medios rusos)


“La variante ‘Delta’ del COVID-19 en Japón ha acumulado tantas mutaciones en la nsp14, la proteína no estructural correctora de errores del virus, que se autodestruyó al intentar corregirlas a tiempo”, afirmó Ituro Inoue, profesor del Instituto Nacional de Genética.

“Quedamos literalmente impactados al ver los resultados. La cepa ‘Delta’ en Japón fue muy contagiosa y se extendió con rapidez. Pero a medida que se acumulaban las mutaciones, creemos que el virus finalmente se volvió tan defectuoso que no pudo crear copias de sí mismo”, explicó el profesor Inoue al “Japan Times”.

El científico señaló que no aumenta en el país el número de casos. “Esto sugiere -alegó- que en algún momento durante estas mutaciones, el virus se autodestruyó”.

Agregó que, “si el virus continuara existiendo, los casos de la enfermedad ciertamente aumentarían, ya que las mascarillas y las vacunas en algunos casos no previenen la infección”.

En Japón, después de tres meses de tasas de incidencia récord, casi 26 mil personas por día, el número de nuevos casos de infección por COVID-19 ha disminuido drásticamente y ascendió a menos de 200 personas. Hubo días en que no se registraron muertes por coronavirus, por primera vez en los últimos 15 meses.

Varios científicos han argumentado que la vacunación (a partir del miércoles 17 de noviembre, el 75,7% de los residentes en Japón están completamente vacunados), el distanciamiento y el uso de máscaras, que están profundamente arraigados en la sociedad japonesa, contribuyeron a esto. Pero profesor Inoue sugirió que la razón puede deberse a los cambios genéticos que sufre el coronavirus durante la reproducción a una tasa de aproximadamente dos mutaciones por mes.

Fiódor Lisitsyn, investigador principal del Centro “Gamaleia” puntualizó que “la mutación del coronavirus y la aceleración de este proceso ocurren a nivel celular debido a errores en la copia del ARN viral (ácido ribonucleico) en las células del ADN humano (ácido desoxirribonucleico). La creación de células virales en su conjunto siempre se convierte en un proceso difícil para una persona debido a su organización celular, y de hecho es una especie de evolución inversa”.

El científico explicó que “hay dos procesos de copia, con traducción, con reemplazo. Hay muchos errores. También hay sustancias químicas que aceleran deliberadamente el proceso de mutación, haciéndolo prohibitivamente rápido y provocando que las mutaciones sean demasiado poderosas. Los medicamentos antivirales se fabrican sobre la base de tales sustancias. Si el proceso de mutación se acelera mucho, la partícula viral no se acumulará o será inviable. La infección será suprimida”.

Según Lisitsyn, es muy posible provocar una mutación artificial. Por el momento, reconoció, los biólogos no saben cómo hacer esto de manera absolutamente intencionada y, por lo tanto, no pueden saber de antemano a qué puede conducir una mutación artificial.

“Conocemos todos los virus que causan enfermedades. Incluso la viruela, tarde o temprano, tomó una forma que era segura o menos peligrosa. Hasta ahora, formas peligrosas y seguras podrían coexistir sin vacunas”, dijo el biólogo.

Con anterioridad, ya se había identificado una categoría de personas inmunes al coronavirus. Científicos del Reino Unido descubrieron que los médicos y enfermeras que trabajan en hospitales COVID y zonas rojas tienen propiedades inmunitarias únicas.

El portal “Expert.ru” le solicitó al doctor Anatoli Alshtein, profesor de Infectología y Virología en el Instituto de Educación Profesional de la Universidad “Sechénov” de Moscú,  comentar la hipótesis de los especialistas japoneses en virología.

Desde su punto de vista, la autodestrucción del virus es poco probable, aunque hay un grano racional en el razonamiento de los colegas japoneses.

"En principio, la autodestrucción del virus es poco probable, porque como resultado de las correcciones, siempre se seleccionan opciones que no han sufrido cambios tan drásticos -dijo Alshtein-. Pero la carga de mutaciones que experimenta el virus tras su repetida entrada en el cuerpo humano, por supuesto, es capaz de reducir su potencial infeccioso. De todos modos, esta es una buena e interesante noticia, porque en realidad no entendemos cómo se desvanecen estas epidemias. Es posible que sea precisamente como resultado de estos mecanismos de sobrecarga de mutaciones".

Con cada replicación, cuando el ácido nucleico del virus entra en la célula, se sintetizan miles de "descendencias" en ella, explica el profesor. Se sintetizan debido al hecho de que existe una enzima polimerasa, que pasa a lo largo de la hebra del genoma y hace copias. Al hacer muchas de estas copias, siempre se “equivoca” un poco.


Las fotos fueron tomadas por el Centro Científico “Véktor”, con una cámara de microscopio electrónico. El virus de la foto se cultivó en del riñón del mono verde africano. Las secciones celulares se incrustan en resinas epoxi y se tiñen con acetato de uranilo y citrato de plomo. Dos partículas del virus ya están tan cerca que parece que ya comienzan a penetrar en la célula a través de la fusión de membranas.

Fuente: Rospotrebnadzor


“Como resultado de ello -explica Alshtein-, casi todas las partículas portan mutaciones. La mayoría de estas mutaciones no juega un papel especial, pero algunas pueden hacerlo. Cuando hay demasiadas mutaciones de este tipo, la infectividad del virus puede debilitarse”.

Según él, esto puede suceder no sólo con la "Delta", sino con cualquier otra cepa del virus.

“Esto siempre es impredecible -advierte-. Con una larga existencia, el virus se equilibra mediante mutaciones, alcanzando un cierto nivel de infección de la correspondiente población de organismos. Y así se puede quedar durante años”.

Alshtein se inclina a confiar en los datos del Instituto Nacional de Genética. En Japón, dijo, la virología y la genética molecular están bien desarrolladas. Y si se confirma la hipótesis de los científicos japoneses, mostrará las formas en que la naturaleza desarrolla una determinada especie de animales en situaciones epidemiológicas, concluye el experto.

¿Por qué el "primer coronavirus" no provocó una pandemia?

El biólogo Alexander Chepurnov, investigador principal del Instituto de Inmunología Clínica de la rama siberiana de la Academia de Ciencias Médicas, cree que la versión japonesa merece atención y permite adivinar las razones del repentino cese de la denominada epidemia del "primer coronavirus".

"La hipótesis obviamente no está desprovista de significado -dijo Chepurnov-. Además, se correlaciona con la situación de 2002-2003, cuando apareció en el mundo el "primer coronavirus", que provocó la epidemia de SARS. Yo personalmente tuve, como se dice, que trabajar con mis manos con el primer y único paciente en Rusia con esta enfermedad. Entonces parecía que esta ola epidemiológica ahora rompería la barrera y todo comenzaría a desarrollarse según el peor escenario, similar al actual”.

Sin embargo, continúa Chepurnov, todo se detuvo repentinamente: la epidemia no se extendió en Rusia y no adquirió el carácter de una pandemia.

“Entonces me pareció que las barreras sanitarias y epidemiológicas de alguna manera habían funcionado. Pero ahora podemos suponer que fue esta situación con la proteína no estructural la que funcionó ”, concluye Alexander Chepurnov.

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