Un cepo perfecto

Por: Mara Pedrazzoli

El martes por la noche el Banco Central anunció, junto con la Comisión Nacional de Valores y ANSES, un conjunto de medidas para regular las operaciones con moneda extranjera. Tanto economistas heterodoxos como ortodoxos coincidían en el planteo de que las reservas del Central estaban mostrando una dinámica de drenaje insostenible desde mediados de julio, de modo que se esperaban acciones. Sin embargo el gobierno sorprendió: donde esperaban cepo (en el dólar ahorro) instruyó un ajuste de precios y donde especulaban convalidación de precios impuso cepo (restringió las operaciones financieras autorizadas).

Otra parte del diagnóstico sobre la que existe consenso y que es importante a la hora de evaluar la política pública es que el tipo de cambio oficial no se encuentra atrasado en términos reales (observe en el gráfico la serie histórica). Eso implica que no se impusieron controles para sostener un precio ficticio del dólar, como ocurrió en experiencias anteriores de cepo. La discrepancia y las tensiones aparecen respecto del dólar oficial y los financieros, que recaban las expectativas de los agentes privados. En parte ancladas en la realidad y en parte fogoneadas por operaciones mediáticas.



Es verdad que las reservas deben dejar de caer pero también crecer para calmar las tensiones devaluatorias y que, al mismo tiempo, las paritarias retrasadas de 2020 conllevan esperar nuevos ajustes nominales. Se trata de desafíos históricos para nuestra nación: estructurales. Más vinculados con la competencia real capitalista y la imposibilidad de emitir moneda global que con una suma de malas prácticas políticas, como nos hicieron creer. Sobre las prácticas mediáticas solo diré que hay personas que todavía se ofenden cuando un gobierno denuncia esas maniobras de sentido.

Repasemos y analicemos las principales medidas tomadas la semana pasada según su relevancia en el mercado cambiario:

  • El Central autorizó la venta de dólares a empresas que se han endeudado en el exterior únicamente por un 40% de las cuotas en caso de ser superiores a USD 1 millón mensual y que venzan entre el 15 de octubre y el 31 de marzo del año próximo. De esta manera se busca limitar una operatoria identificada en un puñado de grandes empresas que consistía en hacerse de dólares al cambio oficial para luego adquirir títulos que revendían en la bolsa a un dólar más alto. La normativa limita pero no prohíbe esa operatoria, exige a las empresas refinanciar el 60% de los adeudado en un plazo de 2 años.
  • Se modificó el parking: el tiempo que deben quedarse depositados los títulos adquiridos. Para comprar títulos en dólares si sos residente argentino, se elimina. Para venderlos contra dólares sigue vigente el parking de 5 días. Para transferir los títulos al exterior o reingresarlos y usarlos en la liquidación contra pesos se adiciona un parking de 15 días. Esto limita las operaciones de CCL (compra-venta de bonos en dólares entre cuentas residentes y del exterior) pero no afecta a las transacciones MEP (entre cuentas residentes) ni a las operaciones con acciones.
  • Se estableció un recargo, a cuenta del impuesto a las Ganancias, del 35% a la compra de dólar ahorro y también se pautó que los consumos en dólares con tarjeta de crédito (en el país o afuera) o débito (gastos en el extranjero) se descontarán del cupo de los USD 200 mensuales autorizados. Si el monto supera el máximo disponible por mes (no se prohibirán, como durante el cepo kirchnerista, sino que) se descontará el excedente de los cupos mensuales que siguen. El recargo del 35% ubicó el precio del dólar ahorro cercano al blue, lo que desincentiva la operatoria de compra-venta denominada PURE.


Las medidas fueron meticulosas, tuvieron el apoyo presidencial en declaraciones al día siguiente pero no fueron parte de una batalla discursiva. No obstante, desde los medios fueron tratadas con animosidad y dramatismo. “Esto deja a las empresas condenadas a caer en default”, dijeron, “no generan confianza”, “esto al principio puede llegar a dar un drenaje menor de los dólares (…) pero obviamente cierra más el ingreso”. La suba del precio del dólar ahorro copó los titulares a sabiendas que logra hacer mella en un descontento social en buena medida heredado por quienes hoy se oponen a reparar los daños provocados por el libre mercado.

Son regulaciones de corto plazo que apuntan a un primer objetivo de “dejar de perder reservas”, como dijo el ministro Martín Guzmán. La semana entrante él deberá presentar ante el Congreso “el plan” de largo plazo. Uno bastante realista según pudimos ver: con proyecciones de aumento (y aceleración) de exportaciones y aumento (y desaceleración) de importaciones entre 2021 y 2022.

Sobre la autora

Mara Pedrazzoli es Economista del Centro Cultural de la Cooperación. 

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