¿Un nuevo orden mundial en 2021?

OPINIÓN. Una de las limitaciones más habituales en el análisis de las relaciones internacionales remite a la ponderación de ciertos factores o elementos sin ver la totalidad del escenario.


Por Lic. Adolfo Koutoudjian. En colaboración con el Mg. Sergio Caruso y la Lic. Malena Reyes.


1. Apreciación metodológica

Una de las limitaciones más habituales en el análisis de las relaciones internacionales remite a la ponderación de ciertos factores o elementos sin ver la totalidad del escenario. Es decir, una buena apreciación política significa contemplar la máxima cantidad de factores en la ecuación delos recursos y elementos del poder. Por supuesto, siempre habrá fenómenos poco conocidos, “cisnes negros” o factores imponderables y de las profundidades de la mente humana.

Se tiende a ver y recrear la paradoja de Tucídides en la guerra del Peloponeso, donde en el enfrentamiento de Esparta con Atenas, siempre la más débil tiende a buscar la competencia o igualdad con el gran rival. La Historia demuestra que no siempre es así como en la Europa del siglo XIX o Asia en la antigüedad.

Desde nuestra perspectiva, profundamente geopolítica, es imprescindible además de completar los factores de la ecuación del poder, reviste especial interés considerar las dimensiones geográfica, histórica, cultural y los valores filosóficos predominantes en una época dada. Hay ejemplos de hombres que tuvieron esa visión generalista del poder, del “signo de los tiempos”, que no son sólo “escritores” geopolíticos sino políticos “hacedores”.

A partir de la Revolución Francesa, construyeron territorios, redes comerciales, estados multifacéticos hombres como Carlos III de España, Adam Smith desde la economía-mundo, Miranda y San Martín en la América española, Napoleón, Disraeli, Bismarck y Maeternich desde Viena. Recién en la segunda mitad del siglo XIX, los intelectuales llevaron al libro las primeras teorías geopolíticas como Ratzel, Mahan, entre otros. Ya en el siglo XX escriben y actúan sobre el territorio Mackinder, Vidal de La Blache, Haushoffer, Douvet, Churchill, Stalin, Roosevelt, Kennan, Spykman, De Gaulle, Kissinger, Brzezinsky, Haya de la Torre, Roca, Methol Ferré, Perón, Frondizi, Deng Shiao Ping, Nehru, como así también desde la ciencia, internet, la conquista del espacio, la bilogía molecular, la fibra óptica, etc.

Estos políticos e intelectuales tenían una compresión del mundo de cada época. De ahí que planteamos que no se puede ver el orden o el desorden mundial sin evaluar el peso de los factores preponderantes, estos son: los recursos naturales vitales (agua, alimentos, energía), los valores filosóficos que hacen a la condición humana en cada época, el juego de estos factores y su aplicación al pueblo y al territorio.

2. Los hechos contemporáneos

La asunción en enero de 2021 de la nueva administración de los Estados Unidos (EEUU) (Biden) trajo algunos cambios en la escena mundial, por ahora poco estratégicos. Básicamente, EEUU está exacerbando las tensiones con el gran eje euroasiático Pekín-Moscú, alrededor de la “isla mundial” de Mackinder, abocado principalmente en mostrar el “músculo militar” y, al igual que chinos y rusos, demostrar que se está dispuesto a usarlos, mejorarlos y ampliarlos. En esta situación también intervienen Inglaterra, Francia, Turquía e India, que a su vez, es respondida por el tándem Rusia-China en los focos de mayor tensión (Taiwán, mar de la China Meridional, Cachemira, el Báltico, la Transcauscasia, el Oriente Medio y los pasos marítimos estratégicos, Gibraltar, mar Rojo, Golfo Pérsico, estrecho de Malaca, pasos interoceánicos sudafricanos y sudamericanos, la conquista del Ártico y el espacio estratosférico). Si bien siempre hay factores imponderables en las relaciones internacionales, consideramos que estas tensiones no se intensificarán demasiado, porque, simultáneamente EEUU busca acuerdos comerciales con China y eventualmente incorporando a Rusia por cuestiones militares y espaciales.

3. Geografías “especiales”

Tal como redescubriera Kaplan en su libro de 2017 La revancha de la Geografía, en un mundo de 7.700 millones de habitantes y la misma superficie terrestre y marina, seguirá hasta mediados de siglo la “carrera” por los espacios anecuménicos a saber: alta mar y fondos marinos; casquetes polares; espacio exterior terrestre, incluyendo la Luna; y, países o regiones “fallidas” o despobladas como el cuerno de África, África Central, América Central,  Medio Oriente, el Mediterráneo Oriental terrestre y marítimo.  

Lejos de la paradoja de Tucídides, habrá intentos de un cierto orden o encausamiento mundial, impulsado por los principales estados, las grandes corporaciones económicas y los nuevos actores del mundo tecnológico. De las actuales incertidumbres estratégicas iremos a limitadas certidumbres basadas en el poder de inteligencia, tecnología, nuevos materiales, etc.

4. Factores relevantes
La economía, a pesar del enorme peso del sector financiero (verdadero “hegemón” mundial) adoptará crecientemente un neokeynesianismo orientado no sólo a las obras de infraestructura física sino también a la de la salud y las enfermedades. Dada la masividad y penetración de las redes sociales y los medios masivos de comunicación, ocultar miserias humanas ya no será fácil incluso para la propia comodidad de los países ricos.

La demografía pasa a tener, como lo advirtieron hace siglos los grandes pensadores geopolíticos, un peso preponderante en la economía y la sociedad mundial, por su necesidad de alimentos, educación, salud y previsión social. También desde lo geográfico, dado que el 50% de la población mundial se concentrará en el Asia de los monzones, se continuará avanzando sobre los espacios semivacíos de la “isla mundial” y de América del Sur, tal como puede observarse en el siguiente mapa.


El Atlás III de Le Monde Diplomatique (2010).


La sociedad está sufriendo un fenómeno contradictorio con desocupación y desindustrialización en Occidente, pero todo lo contrario en el Oriente Asiático. Además, con la drástica disminución del crecimiento vegetativo de los países de cultura cristiana ya hay analistas que hablan del “suicidio” de Occidente frente a la pujanza demográfica de los pueblos musulmanes y asiáticos.

Al mismo tiempo, Occidente sigue siendo la vanguardia del progreso cultural en el rol de la mujer, la juventud, las “ideas verdes” y modelos sociales inclusivos, pero aún hoy, sin un marco filosófico-político de aprehensión de la modernidad, el cambio acelerado, los nuevos fenómenos sociales y una ausente espiritualidad muchas veces atravesada por el pensamiento mágico, esotérico o simplista como el terraplanismo.

En cuanto a la cultura, en general, el principal aspecto que debemos señalar es la evidente crisis del pensamiento filosófico contemporáneo. Este hecho que caracterizó la modernidad en Occidente trajo como consecuencia la falta de estructuras políticas y sociales que contuvieran o dieran curso a las grandes corrientes políticas. Occidente se está quedando con la tecnología, pero sin la espiritualidad prospectiva para dar sentido a la vida de hombres y naciones. Esta crisis de espiritualidad y humanismo separa a la sociedad mundial entre el este y el oeste. Occidente sembró, positivamente, los derechos del ciudadano, mientras que Oriente priorizó los deberes con los que, en el largo plazo, si no hay reacción, volverán los vientos culturales y tecnológicos de Asia como durante la Edad Media (450-1453 AP). Asimismo, en Occidente se “americanizó” la sociedad o el estado de bienestar pero sin financiación en gran parte de la región.

Este enorme vórtice cultural está apoyado en grandes medios de comunicación que se han impuesto a la partidización del siglo XIX y XX. Esto implica nuevos liderazgos políticos, crisis de representatividad en la democracia, una cultura audiovisual y simbólica casi ideográfica, sobre el conocimiento clásico y, concomitantemente, medios que imponen la agenda política.

Respecto del poder duro, la cuestión militar y de seguridad se seguirán especializando, tecnificando y en lo geográfico, se está llevado a cabo una sutil batalla por los poderes marítimo y espacial. Esto último implica un maridaje efectivo entre ciencia, tecnología y armamentos en todos los horizontes del planeta. El 2050 es casi la definitiva mundialización de nuestra civilización.

Por su parte, el cambio climático y, en especial, el calentamiento global está trayendo cambios geográficos manifiestos en continentes, océanos y la atmósfera. Tan sólo Rusia aumenta su temperatura media en 0,5% por década con lo que el descongelamiento del permafrost en Eurasia, implicará cambios en los mares, ciclones y anticiclones conocidos y estudiados. Entramos ya en la Era de la transición energética de combustibles fósiles a energías limpias.

V. A modo de primeras conclusiones

A continuación, mencionamos algunas ideas conclusivas respecto los tópicos desarrollados precedentemente, a saber:
- Podríamos señalar que inducir a los grandes medios de comunicación como formadores de opinión hacia modelos éticos, humanistas y creativos, sería contribuir a un humanismo moderno y una democracia representativa.
- Es fundamental inducir el liderazgo democrático mayoritario y ejemplificador para las nuevas generaciones.
- Se debe recuperar el pensamiento clásico no sólo de Occidente sino de Oriente amplio, es decir, China, Japón, Medio Oriente, India, etc.
- Formular nuevos pactos sociales en la familia, la sociedad y las naciones.
- Rediscutir límites y alcances del Estado-Nación como así también los límites de las autonomías, las regiones y las comarcas.
- Fijar territorios, recursos y tecnologías para toda la humanidad (por ej., la Antártida, fondos marinos, alcances de las ciencias biológicas, etc.)

Por último, para el caso de Argentina resulta necesario:
- Encaminar a las jóvenes generaciones hacia la modernidad democrática y sin exclusiones.
- Recuperar el orgullo nacional por los más de 200 años de historia, con sus logros científicos, hazañas geopolíticas y cultura trascendente en la humanidad.
- Argentina necesita una cultura estratégica consensuada mayoritariamente que incluya a la totalidad de sus habitantes.


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