Uruguay y el etiquetado de alimentos: cada vez más flexibilidad

Casi cinco años pasaron desde que comenzó a pensarse en un etiquetado frontal de alimentos en Uruguay, y más de dos del primer decreto. Durante este tiempo hubo varios cambios que motivaron opiniones encontradas.

Casi cinco años pasaron desde que comenzó a pensarse en un etiquetado frontal de alimentos en Uruguay, y más de dos del primer decreto. Durante este tiempo hubo varios cambios que motivaron opiniones encontradas.

Para entender el impacto del etiquetado frontal, hay que concebir a la alimentación como derecho humano. El derecho a la alimentación implica aspectos cuantitativos, cualitativos y culturales. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirma en este sentido que “los Estados tienen la obligación de respetar, proteger, promover, facilitar y materializar el derecho a la alimentación.” Sin embargo muchas personas no acceden a una alimentación adecuada. En este sentido, el concepto de malnutrición según la FAO es: “un trastorno nutricional, cualquiera que sea su forma, y abarca tanto la desnutrición como la sobre-alimentación. Está relacionada con desequilibrios en materia de energía, de macro y micro-nutrientes específicos así como en los hábitos alimentarios”. La alimentación inadecuada es uno de los factores principales en la generación de enfermedades no transmisibles (ENT).


La otra pandemia: las enfermedades no transmisibles

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el año 2016 el 76,3% de las defunciones en América Latina fueron por ENT. De esos números, el 35% son muertes precoces (que ocurren entre los 35 y 70 años). Las organizaciones internacionales y los gobiernos entienden preocupante el aumento de la prevalencia de la obesidad en menores de edad.

En Uruguay 4 de cada 10 niños tiene sobrepeso y en los adultos el numero asciende a casi 7 de cada 10. En relación a la hipertensión, la OPS indica que su prevalencia disminuyó en el país en el período 1975-2015. Sin embargo, en el período 1980-2014 ha aumentado la proporción de casos de diabetes.

Frente a esta situación es sumamente importante la actuación de los Estados. No solo en la garantía de una nutrición adecuada, sino en la educación en alimentación. Una de las medidas que ha adoptado Uruguay (entre otros países) es la de reglamentar el etiquetado de alimentos con altos niveles de nutrientes como el sodio, los azúcares y las grasas.

Desde la sociedad civil organizada hasta agrupaciones médicas se han pronunciado a favor del etiquetado frontal de alimentos como una medida eficaz para hacer frente a las ENT. Comunicados del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) afirman que “esta política, junto con otras tendientes a estimularla alimentación saludable, contribuyen al control de factores de riesgo modificables que están en la base del desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles con conocido impacto sobre la morbimortalidad de nuestra población.”

A su vez, laFAO apoya firmemente el etiquetado frontal de alimentos, medida que también apunta a evitar los engaños publicitarios e intentar que el consumidor esté debidamente informado de lo que consume.

Como queda plasmado en el informe “Efectos inmediatos de la implementación del rotulado nutricional frontal en Uruguay” realizado por el Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para laInfancia (UNICEF) y la Universidad de la República de Uruguay (UdelaR), el impacto en la salud de la medida del etiquetado es a largo plazo. En este sentido existen pasos previos que se resumen en conocimiento, entendimiento, uso, cambios en las compras que derivan en cambios en la ingesta y en la reformulación de productos.


Uruguay y los vaivenes de la regulación

En 2016 se crea un grupo interinstitucional liderado por el Ministerio de Salud Pública (MSP) para redactar una propuesta de reglamentación para el rotulado de alimentos. Presentado el informe correspondiente al Poder Ejecutivo, el 29 de agosto de 2018, el Presidente, Tabaré Vázquez, eleva el Decreto 272/018 en el que detalla todos los puntos para la reglamentación de rotulado de alimentos.

Se establece que deberán de rotularse en su cara frontal todos los alimentos envasados en ausencia del cliente ofrecidos en el territorio nacional que en su elaboración se les haya agregado sodio, azúcares o grasas y que al momento de consumirse excedan los valores determinados en la normativa correspondiente. Quedaron exceptuados “los alimentos de uso medicinal, alimentos para dietas de control de peso por sustitución parcial de comidas, los suplementos dietarios y para deportistas, las fórmulas para lactantes y niños y niñas de hasta 36 meses y los edulcorantes de mesa”.

La obligatoriedad comenzaría 18 meses después de promulgado el decreto, el 1ro de marzo de 2020. El nuevo gobierno de Luis Lacalle Pou dio una prórroga de 120 días para la aplicación del etiquetado frontal y creó una comisión para evaluar el rotulado y armonizar con las normativas del MERCOSUR.

La medida fue criticada por las organizaciones de la sociedad civil favorables al etiquetado, que declararon que el Decreto Nº 272/018 no contraviene nada de la normativa MERCOSUR.

Culminado el plazo se hizo entrega del informe solicitado y se promulgó el Decreto 246/02 en septiembre de 2020, donde se alteran algunos de los valores máximos de nutrientes, y se pasa a calcular el exceso en base a 100 g de producto. Sin embargo el pasado 26 de enero dicho decreto volvió a ser modificado pocos días de su puesta en vigencia, mediante decreto del Consejo de Ministros. De este cambio resulta por un lado la creación de una Comisión Interministerial para el seguimiento y evaluación delas disposiciones del decreto. Por otro lado aumenta los valores máximos de nutrientes. Se elevó el máximo de azúcares a 13g (30%+), el de sodio a 500mg(25%+), el de grasas totales a 13g (45%+) y el de grasas saturadas 6g (50%+)cada 100g de producto sólido.

Los pronunciamientos al respecto han sido múltiples. Entre ellos el presidente dela Cámara Industrial de Alimentos, Fernando Pache, declaró que solicitarán una prórroga para cambiar los empaques y que rechaza la reacción que ha ocurrido frente al cambio de normativa. Distintas empresas han presentado recursos para revocar el decreto de etiquetado.

Por su parte, el Ministro de Industria, Omar Paganini, afirmó que se trata de la primera fase de etiquetado, siguiendo un modelo similar al aplicado en Chile, indicando que de esta manera los cambios serán mas positivos. No obstante, esta afirmación no se refleja en la normativa vigente, que no especifica nada acerca de etapas.

En tanto el SMU y la Alianza de la Sociedad Civil para el control de las Enfermedades No Transmisibles (Alianza ENT) si bien celebraron la puesta en vigencia del etiquetado frontal, presentaron críticas en relación al retroceso nutricional que implica el cambio de los valores y que este cambio se haya realizado sin consulta a las organizaciones que han trabajado a lo largo del proceso de reglamentación.

Remarcaron a su vez que es importante que la población tenga en cuenta que a pesar que algunos productos dejen de tener etiquetas estos no los hará saludable (algo que ya había sido explicitado en el informe de UNICEF y UdelaR), y que a pesar de que los máximos nutricionales están definidos para 100 g, productos que sean de menor peso y excedan los valores proporcionales también deberán llevar etiqueta.

El 11 de febrero tuvieron lugar dos importantes reuniones del SMU y la Alianza ENT, la primera con el Presidente del Congreso de Intendentes y luego con el Ministro de Salud. En estas reuniones destacan a la fiscalización como uno de los temas centrales y congratulan la disposición para trabajar en conjunto.

A su vez, el 24 de febrero comparecieron en el Parlamento los ministros de Industria y deSalud para aclarar el motivo de los cambios. Se explicó que si bien hubo modificaciones en los valores límites, el porcentaje de productos que dejarán de llevar etiquetas es muy bajo, asegurando una fiscalización estricta.


En síntesis…

Si bien el etiquetado frontal de alimentos es un proyecto materializado en Uruguay, aún hay que seguir trabajando en ese sentido. Es importante conocer en profundidad lo que motivó el cambio en los valores máximos de nutrientes para etiquetado.

Los datos sobre las ENT son muy preocupantes, más aún teniendo en cuenta su prevalencia en niños y adolescentes. La alimentación debe de ser una acción consciente e informada. De esta manera se puede lograr un cambio en la dieta de los consumidores que impacte en la disminución de las ENT. En ese sentido, debe actuarse de manera urgente, generando políticas para mitigar el problema. Es esencial educar en ámbitos formales e informales de manera transversal sobrealimentación y nutrición para generar cambios a largo plazo.


Sobre la autora: Manuela Pereira Estudiante de comunicación en la Facultad de Información y Comunicación UdelaR (Uruguay).

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