Villa 1-11-14: de diez testeos, ocho dieron positivo

En el primer día del operativo Detectar en la 1-11-14, los números generaron alarma. "Vivimos en espacios muy reducidos, con familias grandes y habitaciones chicas", explicó una vecina sobre la problemática.

La situación por el coronavirus en los barrios vulnerables se convirtió en la última semana en una de las principales preocupación para el Gobierno porteño. Por eso, junto a las autoridades nacionales, este lunes se puso en funcionamiento el programa DETeCTAr (Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Terreno de Argentina) en el barrio 1-11-14, de Flores.

Según los números difundidos durante el reporte de esta mañana por parte de las autoridades de la Ciudad, solo este lunes se visitó 83 hogares. De las 10 personas que se encontraban con síntomas y se las sometió a un hisopado, 8 dieron positivo. Las visitas continuarán este martes.



Por ahora, el principal foco de infección en comunidades vulnerables se encuentra en el barrio Padre Mugica (exVilla 31, de Retiro), donde en el marco del programa DETeCTAr se visitaron 584 hogares, se sometió a hisopados a 345 personas, de las cuales se confirmaron 173 casos.

Este plan, lanzado Nación junto al gobierno de la Ciudad y el gobierno bonaerense, busca llegar a los barrios vulnerables e inspeccionar casa por casa para detectar personas con síntomas compatibles con el Covid-19. En caso de que los resultados sean positivos, se aísla a los contagiados para evitar que el virus se propague. 

Por ahora, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que en total son 685 los casos confirmados en los barrios vulnerables, las altas fueron 72 y los fallecidos, 8.

La secretaria de Acceso a la Salud de la Nación, Carla Vizzotti, que ayer encabezó el operativo del programa DETeCTAr en la 1-11-14 junto a los ministros porteños de Salud y de Desarrollo Humano, Fernán Quirós y María Migliore, respectivamente, informó hoy que la cantidad de personas contagiadas en los barrios populares representa el 29% del total de la ciudad de Buenos Aires que, y que en el caso del barrio Mugica de Retiro llega al 67%.

En el barrio 1-11-14, se desplegaron ocho equipos integrados por promotores de los ministerios de Salud y Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad, personal del Ministerio de Salud de la Nación y referentes o integrante de organizaciones barriales.

"Es un trabajo más intenso y más particular. Vamos viendo las manzanas donde hemos tenido la mayoría de los casos, dialogando con familias y en base a eso vamos a ir constituyendo el número de testeos según los resultados que vayamos teniendo", explicó el ministro Quirós.

Los operativos comenzaron el 5 de mayo en los barrios Mugica, en Retiro, y en La Paz, de Quilmes, un trabajo conjunto entre Nación, las jurisdicciones locales -CABA y el municipio de Quilmes- y referentes barriales.



Testimonios

Una referente del barrio en el que se intervino desde la mañana, Flor de María, delegada de la manzana 22, remarcó la necesidad de que "hagan estos testeos porque hubo muchos casos acá". "Mucha gente vive hacinada. Les pedimos que no salgan de las casas, aunque ahora se ve más gente en la calle. Me pone nerviosa", reconoció la mujer.

Braulio, que vive en la manzana 22, en un edificio de 4 pisos donde se reportó el caso de un hombre con Covid-19 que ya se recuperó, contó que "llegó gente del gobierno a preguntarnos si teníamos síntomas porque hace un mes hubo un caso en uno de los departamentos, pero por suerte ninguno tuvo fiebre ni nada".



"Cuando se reportó el caso de este hombre con mi familia, somos 4, nos quedamos encerrados 15 días sin salir de la casa y nos traían comida las organizaciones del barrio", agregó el hombre, que era chofer y ahora se encuentra desempleado.

Liliana, encargada del comedor "La sonrisa del Bajo", que atiende a 455 comensales en la mañana y al mediodía, consideró "bien que vengan a hacer los testeos porque hubo muchos casos en el barrio y hay que ver los asintomáticos". "Es bueno saber cuánta gente tiene el virus para que puedan ser atendidos", dijo.

"Cada vez se acercan más vecinos a pedir comida. Muchos no tienen trabajo. Traen el tapper o algún recipiente y le damos su ración, y a los adultos mayores se los llevamos a la casa", afirmó.

"En el barrio se respetó el uso del barbijo pero no el del distanciamiento social. Vivimos en espacios muy reducidos, con familias grandes y habitaciones chicas", se lamentó Liliana.

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