Volver a la presencialidad: el nuevo desafío de la pandemia

Mucho se debatió sobre la necesidad de la educación dentro de los establecimientos, los nuevos protocolos vigentes y cómo esto afecta a los niños. Para comenzar a desentramar algunos de estos interrogantes, entrevistamos a la licenciada Marisa Zuccolilli.

Comienzan las clases presenciales luego de casi un año con las escuelas cerradas y la tarea educativa desarrollándose de manera virtual. Mucho se debatió sobre la necesidad de la educación dentro de los establecimientos, los nuevos protocolos vigentes y cómo esto afecta a los niños. Para comenzar a desentramar algunos de estos interrogantes, entrevistamos a Marisa Zuccolilli, Lic. en Psicología, Docente Titular de U.C.A.L.P en materias de “Neurodesarrollo” y “Desarrollo Infantil”, abocada a la atención de niños y adolescentes con desarrollos atípicos, discapacidad, inclusión escolar y laboral.

En la charla, la licenciada destacó la importancia del ámbito escolar y el vínculo con el otro, las secuelas del aislamiento en los grupos familiares y cuál es la mejor forma de acompañar a los chicos en esta nueva etapa. 

 

¿Consideras que la vuelta a clases presenciales en este contexto es una necesidad?

La vuelta a clases no solo es una necesidad por la educación, sino por la socialización, la adquisición de hábitos, la convivencia y la recreación de todos los niños. A pesar del contexto actual, los niños necesitan recuperar espacios, como la escuela, que resultan esenciales para su desarrollo. Se deberían garantizar los protocolos y la prevención en todo sentido para que sea posible un regreso en condiciones óptimas, que ofrezcan seguridad y tranquilidad para todos.

 

A tu entender, ¿cómo se vieron afectados los chicos en este año de virtualidad escolar?

Chicos y grandes no escapamos a los efectos de cambios tan abruptos e inesperados, y además amenazantes. Como todo cambio, ha afectado de modo particular en cada uno; algunos lograron adaptarse pero otros no. La virtualidad sacó al cuerpo de escena, nos convirtió solo en un rostro, una cabeza que habla. Muchos niños no lograron adaptarse, los privó del contacto con sus pares y referentes, los obligó a estar sentados frente a una pantalla. Más allá de los esfuerzos de algunos, a los niños especialmente los afectó en la interacción diaria y por ende en el aprendizaje: un niño que no puede jugar, no puede aprender. La virtualidad propone otra cosa (quedarse quieto frente a una pantalla) y los niños aprenden a través de lo lúdico, necesitan moverse, explorar e interactuar.

 

¿Pensás que van a poder adaptarse rápidamente al no contacto físico, a la distancia social y a las medidas de higiene?

 Creo que va a ser difícil dicha adaptación, porque por naturaleza los niños son espontáneos, necesitan explorar, tocar, abrazar (aún más después de tanto aislamiento), los niños son esencialmente corporales, va a costar mucho. No imagino a un docente consolando a un niño a la distancia o reencontrarse con los amiguitos (que hace un año que no ven) con un chocarse los codos.

Los hábitos de higiene son una buena oportunidad para que de modo más estricto sean parte de los contenidos de aprendizaje en la escuela. La higiene, el cuidado del cuerpo y la salud es parte del aprendizaje. Se puede observar en otras sociedades (Japón por ej.) que incorporan hábitos y protocolos de higiene y cuidado personal desde siempre y su adaptación, funcionamiento y resultados respecto de los efectos de la pandemia han sido notablemente menores.

 

En algunos casos, la sobreinformación de los chicos respecto al virus les generó miedo a salir de casa, al contacto con el otro, obsesión por los elementos de higiene y mascarillas, ¿qué aconsejás hacer en esos casos?

Los niños reaccionan a las cosas según los adultos que los modelan. Si los adultos se vieron desbordados, permitieron la sobreinformación y exageraron las medidas, seguramente esos niños hayan desarrollado miedos y obsesiones de distinto tipo. Quienes hayan podido regular las emociones que toda esta particular situación produjo y hayan transmitido del modo más natural posible, sin catastrofizar lo que estaba sucediendo y qué medidas tomar, habrán colaborado a evitar desorganización y aparición de síntomas en los niños.

Muchos adultos presentaron cuadros de fobias, pánico y ansiedad, la demanda en el área de la salud mental en el último año así lo evidencia.

Lo ideal es tratar con naturalidad las situaciones de riesgo y explicarles de modo sencillo lo que sucede, por qué y qué hacer, brindarles contención y seguridad . Esto implica poder transitar y tramitar los propios temores.

 

¿Cuáles son las consecuencias generales a nivel emocional y educacional que viste en niños durante el período de aislamiento social obligatorio?

En los niños específicamente han aparecido desórdenes conductuales, angustias inmotivadas, regresiones (en algunos casos, pérdida del control de esfínteres, dormir con los padres, etc.), temores, pesadillas. Y lo más notable fue la desorganización de horarios y hábitos cotidianos, rutinas; tiempo de consumo de pantallas.

También debo decir que a muchos niños, este tiempo les brindó la posibilidad de tener la familia más disponible y eso trajo sus beneficios, más tiempo de mamá y papá, fue como un stop obligado en la vorágine que se vivía… Y eso tiene un plus.

 

En base a todo lo vivido durante el 2020, imagino que los chicos vuelven a clase cambiados. Teniendo en cuenta las circunstancias, como dijiste muchos padres flexibilizaron sus límites, aumentó la exposición a las pantallas, los chicos cambiaron drásticamente su rutina, etc. ¿Representará un desafío el retorno a clases en cuanto a los períodos de concentración de los alumnos y en la forma de bajar los contenidos por parte de los docentes?

El retorno a clases es un desafío en todo sentido, ni los niños ni los adultos somos los mismos después de lo vivido por la pandemia. La educación formal siempre, más allá de la pandemia, debe de adecuar sus contenidos, hoy más que nunca se debe de considerar la DIVERSIDAD, cada niño aprende de un modo y en un tiempo particular. La educación debe dejar de ser masiva porque todos somos diferentes. Creo que habrá un tiempo de transición y de readecuación importante. Este regreso es un desafío para niños y adultos, moviliza muchas emociones, no podemos anticipar cómo será.

 

Así como existen los millennials y los centennials, se comenzó a hablar de “Pandemials”. ¿Considerás que el Covid marcó a esta generación? ¿De qué forma te imaginas que el futuro de estos nenes, en términos generacionales?

No me gustan los rótulos, cada generación está marcada por la impronta que le toca vivir; creo que todos los niños tienen la plasticidad necesaria como para trascender las consecuencias de la pandemia. Ya son generaciones ultradigitales y van adaptándose a las demandas de su tiempo, se van produciendo cambios adaptativos a nivel cerebral por la misma evolución, pero también, como niños saben apreciar la naturaleza, el aire libre, lo social y los afectos. El cerebro emocional sigue siendo esencial en nuestra constitución, depende mucho de nuestro legado, qué propiciamos, qué valoramos, qué les dejamos para que puedan ser resilientes y así aprovechar para bien los grandes avances de la ciencia y la tecnología sin descuidar lo humano y lo social.

 

Por último, ¿qué consejos le darías a los padres de niños en edad escolar en este nuevo comienzo?  

Sugerencias, no me gusta dar consejos. Las de siempre: que respeten sus tiempos, sus deseos, sus particularidades, que los acompañen en todo amorosamente con límites (porque organizan, ordenan), que les brinden seguridad y protección, que se detengan a escucharlos y les dediquen calidad de tiempo compartido, que no se ahorren una caricia, un beso, un abrazo, un “te amo”, “un perdón, me equivoqué”. Un niño amado, protegido, motivado, valorado será un adulto seguro de sí mismo, autónomo y eficiente.


Sobre la autora: Victoria Pucci - Lic. en Comunicación Social - Docente universitaria 

Correo: Vickypucci@hotmail.com

Instagram: @vickypucci

Twitter: @vickypucci

 

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