Volver al aislamiento para los niños

OPINIÓN. Es necesario que la familia re-planifique y sostenga la organización necesaria para que el impacto del nuevo aislamiento sea menor.

Cuando recién estaban comenzando a disfrutar del reencuentro con sus pares y sus docentes, los volvieron a aislar. Los contextos por excelencia para el desarrollo de los niños es el familiar, en primera instancia, y la escuela en segunda. Ésta es el ámbito que más potencia las habilidades sociales, la interacción humana, la incorporación de hábitos de convivencia, los valores y la empatía.

Actualmente encontramos niños con alteraciones a nivel de las Habilidades Sociales, con dificultades para la comunicación, el intercambio con el otro con otros niños y con adultos; la capacidad de espera, la postergación, la capacidad de tolerancia ante la frustración, la capacidad empática. Todas esas habilidades que nos permiten ir desarrollándonos como seres sociales.

Poseemos un cerebro social y el aislamiento impacta en su desarrollo y funcionamiento. Muchísimo más cuando se halla en pleno desarrollo y en vías de adquirir los hábitos anteriormente mencionados. No es saludable para el desarrollo emocional y social de los niños volver a cerrar las escuelas, ya que son el terreno adecuado y necesario.

Es sabido además que la capacidad de anticipación también se adquiere y desarrolla por lo que tomar medidas que impliquen cambios imprevistos e impacten en sus emocionalidad tampoco ayuda al desarrollo de los niños. No se trata de que no pueden comprender sino de que tienen otros tiempos. Recién comenzaban a disfrutar de la alegría del reencuentro en ese lugar que les es propio cuando tienen que volver a quedarse en casa y no ver ni a sus compañeros ni a sus maestros. Esto no será sin costos.

¿Qué decir del aprendizaje? Ya vienen con un año perdido en el proceso de adquisición de contenidos y estimulación de capacidades cognitivas, sensoriales, de motricidad fina y gruesa, de estimulación y desarrollo del lenguaje. Muchos niños que ya deberían saber leer, escribir; sumar y restar apenas reconocen las letras, alguna sílaba y los números. Mucho más difícil para aquellos que tienen otros tiempos y modos en el aprendizaje.

Hay funciones ejecutivas que se desarrollan en estas etapas y podrían verse impactadas negativamente ante la falta de estimulación social. Las funciones ejecutivas son habilidades que ayudan a los niños a desarrollar autocontrol y tienen que ver con planeación, organización, inhibición de impulsos, toma de decisiones, entre otras.

Igual de preocupante es lo social y lo que producirán estos cambios e improvisaciones permanentes que no contemplan a los niños. Estar en la escuela no sólo les ayuda en la formación académica; el ambiente, la interacción con sus pares, con sus profesores, crea valores y principios, el poder “ser” en comparación del otro.

Por lo tanto, esta falta de interacción interpersonal durante el confinamiento tendrá consecuencia en dichas funciones ejecutivas que forman parte de la maduración. Y nuevamente se alterarán los ciclos de sueño, los hábitos, horarios y rutinas.

Es necesario que la familia re-planifique y sostenga la organización necesaria para que el impacto del nuevo aislamiento sea menor. Ofrecerles actividades saludables (lectura, actividades artísticas, corporales y recreativas) que estimulen el desarrollo y mitiguen los efectos que producirá la vuelta al aislamiento.

No se trata de minimizar el nuevo impacto de la pandemia si no de tomar medidas coherentes y adecuadas para controlar su evolución, hay muchos contextos que no son las escuelas que aún no se han regulado y no sufren restricciones.


Sobre la autora: Lic. Marisa Zuccolilli. M.P. 53279

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